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EL USO BÍBLICO Y CORRECTO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Introducción: 1. Les invito a leer el pasaje que es mi punto de partida en esta mañana: 2 Tim 2.15. 2. A veces uno escucha a personas de grupos religiosos sectarios decir que nosotros no creemos en el A. T. 1. Esa idea surge en ellos cuando escuchan nuestra afirmación de que la iglesia es una institución propia del N. T. el cual constituye la autoridad divina a la que la iglesia debe someterse. 2. Si ellos hubieran manejado, usado o trazado la Palabra de verdad en la forma en que el pasaje nos ordena, jamás habrían pensado tal cosa de nosotros. 3. En la forma más simple que pueda, quiero afirmar que son ellos, y no nosotros quienes parecen no creer en el A. T., ni en el Nuevo, cuando se trata del propósito y uso correcto de los dos testamentos que Dios señala en su Palabra. Para ello, me propongo hacer tres afirmaciones:
I. LA BIBLIA ES DETERMINANTE EN ENSEÑAR QUE EL ANTIGUO TESTAMENTO NO ES LA LEY PARA LA IGLESIA 1. El mismo A. T. así lo deja saber a quien se fija atentamente: 1. El A. T. afirma que la ley que el contiene fue para Israel, una sola nación entre muchas. Dt. 5.1-3; Ex 34.27 2. El A. T. contiene un pasaje que claramente afirma que el Pacto Antiguo sería desplazado por otro: Jer. 31.31-34. 3. Entonces, ¿quiénes son los que parecen no creer lo que el A. T. dice acerca de sí mismo? 2. El N. T. enfatiza la misma enseñanza acerca del A. T. 1. Heb. 8. 6.13 cita y explica el famoso pasaje de Jer. sobre la temporalidad del A. T. (explíquese) 2. Noten, entre otros muchos pasajes estos tres: Gá. 3.13-29; Ef. 2.11.20; Col 2. 13-16 3. Nosotros somos los que creemos, no solamente lo que el A. T. dice acerca de sí mismo, sino también lo que el N. T. dice sobre el Antiguo Testamento: 1. Que como un documento legislativo, el A. T. ha dejado de estar en vigor. 2. Y que para que esto fuera posible —esto es muy importante— Cristo tuvo que morir en la cruz. 3. ¡Qué agravio se le puede hacer al Salvador por no manejar bien la Palabra de verdad!
(Voy a mi segunda afirmación, que refuerza la primera)
II. LA BIBLIA ENSEÑA QUE LA IGLESIA —LOS CRISTIANOS— TIENE UNA LEY, LA LEY DE CRISTO. 1. Observen aunque sea un poco, estos pasajes. -- 1 Co. 9.20-21 -- Mt. 28.18-20 -- Ef. 5.23,24 2. Otra vez queda de manifiesto que somos nosotros, no nuestros confundidos amigos, los que mostramos creer en la Biblia cuando ella nos dice cual es la ley que nos rige como iglesia: La ley de Cristo.
(mi tema no quedaría completo sin una tercera afirmación)
III. LA BIBLIA ENSEÑA CUAL ES EL USO QUE DIOS QUISO QUE LOS CRISTIANOS HICIERAN DEL ANTIGUO TESTAMENTO. 1. Noten las palabras de Romanos 15.4. 1. “las cosas que... para nuestra enseñanza se escribieron...” 2. ¿Captan la tremenda afirmación del apóstol? Cuando Dios estaba inspirando a los escritores del A. T. él estaba pensando en nosotros. Entre los propósitos divinos del A. T. Dios tenía el de que nosotros los cristianos fuéramos enseñados. 3. ¿De manera que el A. T. tiene enseñanza para los cristianos? ¡Mucha y además vital! Noten por unas pocas de las muchas cosas que el A. T. nos enseña: 1. El origen del universo 2. El origen de la vida. 3. El origen del hombre. 4. El origen del pecado 5. La importancia de Abraham en el propósito divino para la salvación del hombre. Su relación con Cristo. 6. La promesa y las profecías del Mesías, esto es de Jesús nuestro salvador. 7. Quienes fueron los antiguos hombres de Dios de que después nos habla el N. T. 4. La enseñanza del A. T. es absolutamente indispensable para poder entender el Nuevo Testamento. 1) ¿Cómo entenderíamos el caso de la mujer samaritana? 2) ¿la carta a los gálatas? 3) ¿la carta a los hebreos? 4) ¿los evangelios? 5) ¿el cumplimiento de las profecías? 6) ¿Cómo entenderíamos, simplemente, a Jesús mismo? 2. Vamos ahora a otro pasaje de absoluta importancia para nuestro tema: 1 Co. 10. 1-11. 1. Hay que notar primeramente tres cosas en el pasaje: 1) V. 6. Muchos de los acontecimientos del A. T. Dios los puso allí como ejemplo para nosotros 2) V. 11. Aquello fue escrito, inspirado por Dios, para amonestarnos a nosotros los cristianos. Dios sabía que los personajes del A. T. y sus hechos nos servirían grandemente en nuestra vida como cristianos. 3) V. 11: “nosotros. a quienes han alcanzado los fines de los siglos” 1. ¡Qué lugar tan privilegiado teníamos los cristianos en la mente de Dios, cuando inspiraba a sus hombres a escribir el A. T. 2. Y qué lugar tan importante debe tener el A. T. en nuestras mentes y en nuestro corazón. 2. ¿Cómo, pues, se atreve alguien a decirnos que nosotros, los que somos del pueblo de Dios no creemos en el A. T.? Bien podríamos parafrasear las palabras de nuestro Maestro: “Perdónalos, porque no saben lo que dicen”
CONCLUSIÓN: 1. Nosotros los cristianos, es decir los miembros de la iglesia del Señor, creemos todas y cada una de las palabras de la bendita Palabra de Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis. 2. Pero eso no sería cierto, si no creyéramos lo que el libro santo dice en cuanto a la naturaleza y el propósito de las dos partes principales de que se compone. 3. Gracias por su atención y que Dios les bendiga.
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