Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 
 

 

EL USO BÍBLICO Y CORRECTO

DEL ANTIGUO TESTAMENTO

 

Introducción:

1. Les invito a leer el pasaje que es mi punto de partida en

    esta mañana: 2 Tim 2.15.

2. A veces uno escucha a personas de grupos religiosos

    sectarios decir que nosotros no creemos en el A. T.

    1. Esa idea surge en ellos cuando escuchan nuestra

        afirmación de que la iglesia es una institución propia

        del N. T. el cual constituye la autoridad divina a la que

        la iglesia debe someterse.

    2. Si ellos hubieran manejado, usado o trazado la Palabra

        de verdad en la forma en que el pasaje nos ordena,

        jamás habrían pensado tal cosa de nosotros.

3. En la forma más simple que pueda, quiero afirmar que

    son ellos,  y no nosotros quienes parecen no creer en

    el A. T., ni en el  Nuevo, cuando se trata del propósito y

    uso correcto de los dos testamentos que Dios señala en

    su Palabra. Para ello, me propongo hacer tres afirmaciones:

 

I. LA BIBLIA ES DETERMINANTE EN ENSEÑAR QUE

   EL  ANTIGUO TESTAMENTO NO ES

   LA LEY PARA LA IGLESIA

   1. El mismo A. T. así lo deja saber a quien se fija atentamente:

      1. El A. T. afirma que la ley que el contiene fue para Israel,

          una sola nación entre muchas. Dt. 5.1-3; Ex 34.27

      2. El A. T. contiene un pasaje que claramente afirma que el

          Pacto Antiguo sería desplazado por otro: Jer. 31.31-34.

      3. Entonces, ¿quiénes son los que parecen no creer lo

          que el A. T. dice acerca de sí mismo?

   2. El N. T. enfatiza la misma enseñanza acerca del A. T.

       1. Heb. 8. 6.13 cita y explica el famoso pasaje de Jer. sobre

           la temporalidad del A. T. (explíquese)

       2. Noten, entre otros muchos pasajes estos tres: Gá. 3.13-29;

           Ef. 2.11.20; Col 2. 13-16

   3. Nosotros somos los que creemos, no solamente lo que el

       A. T. dice acerca de sí mismo, sino también lo que el

       N. T. dice sobre el Antiguo Testamento:

       1. Que como un documento legislativo, el A. T. ha dejado de estar

           en vigor.

       2. Y que para que esto fuera posible —esto es muy importante—

           Cristo tuvo que morir en la cruz.

       3. ¡Qué agravio se le puede hacer al Salvador por no

           manejar bien la Palabra de verdad!

 

(Voy a mi segunda afirmación, que refuerza la primera)

 

II. LA BIBLIA ENSEÑA QUE LA IGLESIA —LOS

     CRISTIANOS— TIENE UNA LEY, LA LEY DE CRISTO.

     1. Observen aunque sea un poco, estos pasajes.

         -- 1 Co. 9.20-21

         -- Mt. 28.18-20

         -- Ef. 5.23,24

     2. Otra vez queda de manifiesto que somos nosotros, no

         nuestros confundidos amigos, los que mostramos creer en

         la Biblia cuando ella nos dice cual es la ley que nos rige como

         iglesia: La ley de Cristo.

 

(mi tema no quedaría completo sin una tercera afirmación)

 

III. LA BIBLIA ENSEÑA CUAL ES EL USO QUE DIOS

      QUISO QUE LOS CRISTIANOS HICIERAN DEL

      ANTIGUO TESTAMENTO.

      1. Noten las palabras de Romanos 15.4.

          1. “las cosas que... para nuestra enseñanza se escribieron...”

          2. ¿Captan la tremenda afirmación del apóstol? Cuando Dios

              estaba inspirando a los escritores del A. T. él estaba

              pensando en nosotros. Entre los propósitos divinos del A.

              T. Dios tenía el de que nosotros los cristianos

               fuéramos enseñados.

          3. ¿De manera que el A. T. tiene enseñanza para los

              cristianos? ¡Mucha y además vital! Noten por unas pocas

              de las muchas cosas que el A. T. nos enseña:

              1. El origen del universo

              2. El origen de la vida.

              3. El origen del hombre.

              4. El origen del pecado

              5. La importancia de Abraham en el propósito divino para la

                  salvación del hombre. Su relación con Cristo.

              6. La promesa y las profecías del Mesías, esto es de

                  Jesús nuestro salvador.

              7. Quienes fueron los antiguos hombres de Dios de

                  que después nos habla el N. T.

          4. La enseñanza del A. T. es absolutamente indispensable

              para poder entender el Nuevo Testamento.

              1) ¿Cómo entenderíamos el caso de la mujer samaritana?

              2) ¿la carta a los gálatas?

              3) ¿la carta a los hebreos?

              4) ¿los evangelios?

              5) ¿el cumplimiento de las profecías?

              6) ¿Cómo entenderíamos, simplemente, a Jesús mismo?

       2. Vamos ahora a otro pasaje de absoluta importancia

           para nuestro tema: 1 Co. 10. 1-11.

           1. Hay que notar primeramente tres cosas en el pasaje:

              1) V. 6. Muchos de los acontecimientos del A. T. Dios

                   los puso allí como ejemplo para nosotros

              2) V. 11. Aquello fue escrito, inspirado por Dios, para

                   amonestarnos a nosotros los cristianos. Dios sabía

                   que los personajes del A. T. y sus hechos nos servirían

                   grandemente en nuestra vida como cristianos.

              3) V. 11: “nosotros. a quienes han alcanzado los fines de

                  los siglos”

                  1. ¡Qué lugar tan privilegiado teníamos los cristianos

                      en la mente de Dios, cuando inspiraba a sus hombres

                      a escribir el A. T.

                  2. Y qué lugar tan importante debe tener el A. T. en

                      nuestras mentes y en nuestro corazón.

           2. ¿Cómo, pues, se atreve alguien a decirnos que

               nosotros, los que somos del pueblo de Dios no creemos

               en el A. T.? Bien podríamos parafrasear las palabras

               de nuestro Maestro: “Perdónalos, porque no saben lo

               que dicen”

 

CONCLUSIÓN:

1. Nosotros los cristianos, es decir los miembros de la iglesia del

    Señor, creemos todas y cada una de las palabras de la bendita

    Palabra de Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis.

2. Pero eso no sería cierto, si no creyéramos lo que el libro santo dice

    en cuanto a la naturaleza y el propósito de las dos partes principales

    de que se compone.

3. Gracias por su atención y que Dios les bendiga.