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La construcción de un buen sermón |
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Imagínese que usted pudiera hacer una casa con los mejores materiales: La mejor madera, los mejores gabinetes de cocina y de baño. Los pisos más brillantes y las alfombras más mullidas. La tina de baño y todos los accesorios como llaves de agua, regaderas, de lo mejor del mercado. Qué casa. Qué hermosa desde afuera... y desde adentro. Y si usted permanece en ella, qué funcional. En el caso de la mayoría de nosotros apenas podemos hacer eso: Imaginarnos. Pero tratándose de un sermón, podemos hacer mucho más que simplemente imaginarlo. Y así como la casa con todo lo mejor será más valiosa y más atractiva, nuestro sermón será más atractivo ( la atención del oyente, espero), pero sobre todo hará más bien a la audiencia. La audiencia. Qué privilegio tener ante nosotros un montón chico o grande de almas necesitadas de la verdad divina; Pero también qué responsabilidad tener para nosotros media hora de sus vidas y la posibilidad de hacer algo para cambiarlas de modo que puedan acercarse un poco más a la salvación eterna. Si no tenemos la casa de nuestros sueños, no nos importa gran cosa. Lo que nos importa es que somos expositores de la Palabra de Dios. Y ¿saben qué? cuando tenemos la oportunidad de preparar un sermón, cual constructores de casas millonarias, tenemos a nuestra disposición los mejores materiales para beneficiar a ese auditorio tan necesitado de la Santa Palabra. Mi tesis es simple: En la preparación de un sermón hay que usar los mejores materiales sermonarios. ¿Cuáles son los materiales de que se compone un sermón? Digamos que son la proposición, el texto, los argumentos, los pasajes, las ilustraciones, las comparaciones, las aplicaciones, etc. De esos materiales, use siempre los mejores en la construcción de su sermón. Aquí me pasa lo que a usted cuando está preparando su sermón. Me digo: Para que se me entienda mejor necesito ejemplificar: Use el mejor texto. Se oye raro, como si yo dijera que hay textos mejores y peores. Lo que quiero decir es que de todos los pasajes que le pudieran servir como el texto de su sermón, use el más adecuado, el que vaya más de acuerdo con la idea general de su sermón. ¿Por qué usar Hch. 22.16 si Ro. 6.3-6 encaja mejor con lo que usted quiere decir sobre el bautismo en este sermón? Use la mejor proposición. Usted tiene una idea. La idea es la génesis de todo sermón. Exprésela en la forma de una proposición homilética. (Vea en esta misma sección los artículos La Proposición y La Introducción). Escriba otra proposición y otra y otra más. Compare su pequeña colección de proposiciones y de ser necesario haga con ellas otras, quitando, cambiando, añadiendo. Ahora, escoja la que mejor se adapte a la idea. Use la mejor palabra clave en su proposición. La palabra clave es la que da unidad y dirección a su sermón. Lea en esta misma sección “La proposición” Pregúntese por ejemplo: ¿Será mejor “objetivos” que “resultados”? ¿Me lleva mejor a donde quiero llegar la palabra “cualidades” qué la palabra “rasgos”? En el artículo llamado “La proposición” explico cómo es que ésta es el sermón encapsulado y cómo es que la palabra clave es lo más importante de la proposición. El escoger la palabra clave para nuestra proposición es posiblemente la decisión más importante de la preparación del sermón. Dele entonces la importancia que requiere y dedíquele el tiempo necesario. Aquí es invaluable un buen diccionario de sinónimos o mejor, de ideas. Una vez tuve yo un libro que era algo muy parecido al Thesaurus de Roget en inglés. (¿Dónde quedó mi libro? ¿Se lo llevó alguien? Si así es, ¿lo usará?). Uno puede llegar a creer que tiene en la mente todas las palabras que podrían servir como palabra clave para sus proposiciones. Lo dudo. Pero aun así una cosa es conocerlas y otra es recordarlas en el momento en que se necesitan. Entonces, hágase de un buen diccionario de sinónimos. Use los mejores pasajes. Los pasajes son esas porciones de la Escritura que usted usará para probar sus afirmaciones o para ejemplificar o ilustrar con la Biblia lo que usted está diciendo. No cometa el error común de atiborrar de pasajes el punto; mejor escoja entre todos los pasajes que tratan del asunto el más claro, el más específico, el que mejor habla de lo que usted quiere decir en ese preciso lugar de su sermón. Use el mejor tipo de sermón. “Yo sé que mi audiencia necesita oír de este asunto. ¿Será mejor tratarlo en un sermón tópico o haré un sermón expositivo basado en este pasaje que me ha llamado la atención?... También puedo hacer un sermón textual de este otro pasaje que ahora mismo tengo ante mí...”. Personalmente, yo considero los sermones expositivos los más hermosos y más seguros para no salirse uno de la Palabra. Pero sería insensato predicar solamente sermones expositivos. Hay muchos asuntos que sería mil veces mejor tratarlos tópicamente. Cada vez tiene uno que decidir si será mejor un sermón textual, o un expositivo o uno de asunto. Dedíquele tiempo a esta decisión. Basta de ejemplos. La tesis está explicada. Redondeemos todo. Si usted emplea en la construcción el mejor texto, la mejor proposición, la mejor ilustración para arrojar luz sobre este o aquel punto, el mejor pasaje aquí y el mejor allá, etc. el producto final (el sermón) será mucho mejor. Su sermón se acercará a la excelencia. Su audiencia será muy bendecida. 8.28.02
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