UNA
IGLESIA
Que el tema de la iglesia tiene
capital importancia en la Palabra de Dios es muy fácil de notarse: Cristo
la edificó (Mt. 16.18); él la compró con su sangre (Hch. 20.28); la
iglesia es su cuerpo (Ef. 5.23); ella es su esposa (Ef. 5.23-32); Ella es
"la plenitud de aquel que todo lo llena en todo" (Ef. 1.22).
Siendo el tema de la iglesia de tanta importancia, todos debemos querer
saber más acerca de ella. Veamos cómo es que la Palabra de Dios no deja
campo para que creamos que puede haber más que una iglesia.
Cuando uno aprende en la Biblia
lo que es esa institución llamada "iglesia" no puede menos que
entender que ella es sólo una y nada más. La palabra griega ECCLESIA
significa asamblea y cuando se emplea en este nuevo uso que le dio el
Espíritu Santo se refiere al conjunto de personas que en un sentido no
geográfico se han congregado alrededor de Cristo para servir a Dios
dentro del sistema de religión que él trajo a este mundo. Así como en el
cristianismo bíblico hay un solo cuerpo de doctrina, un solo Maestro, una
sola fe, un solo camino, forzosamente tiene que haber también una sola
iglesia. Compare estos dos pasajes de la carta a Los Efesios: " Y él
(Cristo) es la cabeza del cuerpo que es la iglesia", "una
iglesia gloriosa", "un cuerpo
y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de
vuestra vocación", (5.23,27; 4.4-5).
El concepto moderno de la
posibilidad de un sinnúmero de iglesias con diferentes doctrinas,
prácticas, nombres, etc. es totalmente extra bíblico e ilógico. Piense
por favor en lo siguiente: Si Dios dio un solo evangelio para todos (Ga.
1.6-8), si todos debemos creer una misma cosa (1 Co. 1.10), si debemos
aceptar a un solo Señor, (Ef. 4.5), si hay sólo un camino al cielo (Jn.
14.6), ¿cómo podría ser posible que hubiera más que una iglesia dentro
del marco de enseñanza del Nuevo Testamento? ¿Y por qué se podría
pensar que Dios instituyó dos grupos cuando sólo se requiere uno? Y si
no hay lugar en la Palabra de Dios para dos grupos o iglesias, ¿cómo
podría haber lugar para dos mil? Aceptemos esta verdad incontrovertible:
Sólo una iglesia puede existir en este mundo con la aprobación de Dios.
Enfoquemos este mismo asunto
desde otro ángulo: Nadie puede objetar a nuestra afirmación de que todos
los apóstoles pertenecían a una misma iglesia, la única que había; la
iglesia de Cristo (de Cristo, porque él así lo afirmó (Mt.16.18); de
Cristo, porque él la compró con su sangre, (Hch. 20.18)). Ellos tenían la misma fe, practicaban las mismas cosas
y, lo que es más importante para nuestra línea de razonamiento, ellos
predicaban el mismo evangelio, la misma doctrina. ¿Cómo podría ser de
otra manera si todos ellos estaban inspirados por uno y el mismo
Espíritu? Naturalmente toda persona que era persuadida por cualquiera de
ellos, al hacer su decisión de convertirse en cristiana, venía a ser
parte del mismo grupo, de la misma iglesia. Así estaban las cosas al
principio. Y estaban bien. Así había hecho las cosas nuestro Dios, y lo
que El hace está bien hecho. Entonces, podemos volver a afirmar lo mismo:
En la enseñanza del Nuevo Testamento encontramos solamente una iglesia.
Este hecho es simple y sencillamente irrefutable.
Permítaseme recalcar esta verdad
de esta manera: Imaginemos que en alguna región muy apartada un hombre
que apenas ha aprendido a leer se encuentra un ejemplar del Nuevo
Testamento y lo encuentra muy interesante. Por supuesto en esas páginas
él aprende de Cristo, de sus obras y de su doctrina. Al leer ese libro
maravilloso nuestro hombre también aprende de algo que es llamado
"iglesia". Después de algunas leídas al libro, ¿tiene nuestro
hombre la idea de que las personas que abrazaron la doctrina de Cristo
llegaron a pertenecer a diferentes grupos religiosos con diferentes
creencias? Claro que no. A él le quedará la única idea que es posible.
La de que los que se hicieron cristianos conformaron entre todos un grupo
único llamado "iglesia". Nuestro hombre pronto notará que el
único uso plural de la palabra "iglesia" en el Nuevo Testamento
es cuando se está hablando de grupos locales de cristianos, por ejemplo
"...haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias
de Galacia..." o "...como en todas las iglesias de los
santos..." (1 Co. 16.1; 14.32).
La verdad es que nadie que desee
gobernar su manera de pensar por la Palabra de Dios puede tener el
pensamiento de que en el Nuevo Testamento se enseña que Cristo
estableció más de una iglesia.
Ante lo ya mostrado, piense en lo
siguiente: La iglesia edificada por Cristo, duraría por los siglos y
hasta el fin del mundo: (Mt. 16.18; 28.20; Ef. 3.21). O sea, esa iglesia
está entre los hombres ahora mismo. Seguramente ella no es ninguna de las
denominaciones instituidas en tiempos post apostólicos por los hombres
llamadas por ellos "Iglesias". Si la iglesia del Señor está en
este mundo, debe ser posible identificarla y pertenecer a ella.
Si usted ama al Señor y Su
palabra, usted deseará encontrar esa iglesia gloriosa para venir a ser
parte de ella. Si usted es sincero seguramente el Señor le concederá su
deseo. Búsquela, usando su Nuevo Testamento para identificarla. No es
difícil comprender que usted la distinguirá de las "iglesias"
de origen humano por el deseo de sus miembros de hacer todo en total
obediencia al Testamento de Cristo.
Jorge Rodríguez Guerrero