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La ubicación de Los Hechos en el Nuevo Testamento
El libro de Los Hechos, está situado después de los evangelios y antes de las cartas. Allí lo colocaron los que primero ordenaron los documentos del Nuevo Testamento en la forma más razonable que se les ocurrió. Y lo hicieron muy bien. Una manera de hablar de esto es diciendo que los 27 libros del N. T. son cuatro documentos biográficos, un libro histórico y una cantidad de cartas. (en cierta forma Apocalipsis puede ser considerado una carta de Juan a las iglesias de Asia Menor desde la isla d Patmos). Por supuesto el libro histórico del N. T. es Hechos. Es, como ya hemos dicho en otra parte, la historia de la iglesia en sus primeros 30 años de existencia. Entre las biografías (de Cristo) y las cartas está colocado Hechos. Su ubicación es lógica y natural. La introducción del libro y su relación con una de las biografías (compare Hch 1.1-4 con el comienzo y el final de Lucas) muestra que no hubiera podido ponerse antes de éstas. Y tampoco habría sido razonable poner las cartas o algunas de ellas entre los evangelios y Hechos. Así que podemos decir que allí donde está, está muy bien. Ya viéndolo en su relación con las biografías y las cartas nuevamente podemos decir que su ubicación es la mejor. Los Hechos relatan la continuación de la obra de Cristo a través de la obra de los apóstoles; de nada le habría servido al mundo su sacrificio si éste no se hubiera dado a conocer. Esta fue la tarea de los apóstoles. Visto lo mismo de otra manera, el Señor hizo posible el Nuevo Pacto con su sangre derramada a la que él mismo llamó la Sangre del Nuevo Pacto. Pero nadie hubiera podido entrar en ese pacto sin oír de él ni de las condiciones para aceptarlo. De nuevo eso fue posible gracias a la obra de los apóstoles, ministros del nuevo pacto. Y esta es la materia tratada en Los hechos Se podría decir mucho más sobre esto. Ahora, veamos la relación entre Hechos y las cartas. Aunque es cierto que uno podría leer y entender las cartas sin leer Hechos, la tarea sería mucho más difícil. Pero al leerlas a la luz de lo escrito en el libro de los Hechos es muy fácil conectar a sus remitentes y receptores, sobre todo en el caso de las cartas de Pablo. Y no solo eso sino los lugares, circunstancias, personas mencionadas y muchas cosas más de ellas. Uno entendería mejor las cartas si al leerlas conociera bien el libro de los Hechos. Nuevamente digo que esto es esto más cierto en cuanto a las cartas paulinas, las cuales doblan el número a las generales. Todas las cartas pertenecen al período histórico correspondiente a Pablo en Hechos (se piensa que su primera carta fue 1 Tesalonicenses que entonces puede ser ubicada en lo que usted lee en los cc 17 y 18 de Hechos) y a los años que siguieron a lo narrado en Hechos. Este termina con el encarcelamiento del apóstol por los años 62, 63. No se equivocan los que ven a Hechos como un puente entre los evangelios y las cartas. Esta forma de decir las cosas hace ver la importancia de Los Hechos. Otros lo llaman la columna vertebral del Nuevo Testamento, seguramente notando también su importancia en el Nuevo Testamento. Enfatizo su importancia que tiene mucho que ver también con su ubicación. Un documento tan importante, además de interesante, merece ser leído conocido y dominado. JRG (10-20-11)
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