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ARTÍCULOS
(Nota. Este artículo es en realidad un folleto. Si usted, estimado hermano que gusta salir a hacer obra de evangelismo, piensa que le puede servir en su hermosa actividad, puede "bajarlo" a su ordenador en formato PDF casi listo para llevarse a la imprenta picándole aquí: si usted se pierde.pdf. (Se imprime en tamaño oficio por los dos lados y se corta a la mitad (tal vez tendrá que cortar antes el papel sobre la rayita de la izquierda) para obtener dos folletos de cada hoja) Si usted se pierde, ¿a quién podrá culpar?
No. No queremos que usted se pierda; al contrario. Tan solo el hecho de hagamos llegar hasta usted este pequeño tratado, muestra más bien que queremos que usted sea salvo. Pero aun así todos nos damos cuenta que muchos se van a perder pues su conducta así nos lo da a entender. Y el Señor lo dijo en forma clara: "Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7.13,14). Sería terrible que usted se perdiera. Pero en el indeseado caso que así sucediera, ¿a quién podría usted culpar? ¿A Dios? No. La Biblia dice que "él quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad," (1 Tim. 2.4). Tanto desea Dios nuestra salvación; tanto nos ama, que, como dice en Romanos 5.8: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Algunas personas, olvidando que somos seres morales, responsables, y queriendo justificarse, dicen que Dios no puede "ser tan malo que nos vaya a echar en el infierno". Estas personas deben saber que lo que nos va a perder son nuestros malos hechos, y que nuestra perdición será a pesar de que Dios no quiere que nos perdamos. ¿Podría usted culpar a Cristo Jesús? No. El, un ser divino, se despojó de sus prerrogativas que tenía en el cielo y se hizo hombre, y estando en la condición de hombre se humilló hasta la muerte en la cruz (Fil. 2.4-10; Jn. 17.3). El quiso ofrecerse en sacrificio para hacer posible nuestra salvación (Heb. 10.4-12). El dio su vida por nosotros. El derramó su sangre para que nuestros pecados pudieran ser remitidos. La Biblia dice que "por lo que padeció aprendió la obediencia, y habiendo sido perfeccionado vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen." (Heb. 5.8-9). Si usted se llega a perder, será por despreciar todo lo que el Señor ha hecho por usted. Que él no quiere que usted se pierda, queda mostrado con lo anterior. Todavía más: hablando de la segunda venida del Señor, dice el apóstol Pedro: "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento." (2 Pe. 3.9). ¿Culparía usted al Espíritu Santo? No. El ha obrado a favor de nosotros en el plan de Dios para la salvación del hombre. El estuvo con el Señor (Hech. 10.38); El inspiró las Sagradas Escrituras (2 Pe. 1.21). La Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo nos da la fe (Rom. 10.17), nos salva (Sant. 1.21), nos enseña, corrige redarguye, nos puede preparar para toda buena obra (2 Tim. 3.16-17). El Espíritu Santo se entristece cuando ofendemos a Dios. Seguramente él desea que nos salvemos. A él no lo podría usted culpar. ¿A la persona que le ha hecho llegar este folleto? Si le ha invitado, si le ha visitado, si le ha hablado de Cristo, si le ha entregado este papelito, todo eso significa que él (o ella) está interesado en que usted se salve. Tenga usted la seguridad de que además esta persona junto con los demás cristianos ha orado por usted. El hecho de que nosotros, sin merecer nada, fuimos perdonados de nuestros pecados pasados nos hace querer que los demás también puedan obtener el perdón que tanto necesitan. No, amigo, no podría usted culpar a quien le ha ofrecido este folleto. ¿A su guía religioso? Algunas personas no investigan si el sistema en que están es el correcto, pues tienen la idea de que, en caso do estar siendo conducidos por senderos equivocados, los culpables serán sus guías. Aunque así lo parezca, no lo es. Si yo sigo en cierto sistema de religión sólo por inercia, por convencionalismo, eso demuestra que no estoy lo suficientemente interesado en agradar a Dios. No me interesa realmente la verdad. Pero la Escritura enseña que debemos buscar la verdad (Jer. 5.1). Que debemos probar a los maestros religiosos para ver si su enseñanza es la de la Biblia (1.Juan 4,1; Hechos 17.11). El Señor llamó a los maestros de doctrinas humanas “ciegos guías de ciegos". Y añadió: “Si un ciego guiare a otro ciego, ambos caerán en el hoyo". (Mt. 15.9-13) Todo esto prueba la responsabilidad individual hacia la verdad en materia de religión. Así pues, sí usted se pierde por seguir un sistema religioso falso no podrá culpar a su guía, pues usted quiso dejarse conducir por él. ¿A Satanás? Aunque es cierto que él es el autor de la falsa doctrina (1 Tim. 4.1-2), y que su obra es perder al hombre (1 Ped. 5.8), también es cierto que el diablo no puede hacer nada que no le permitamos. Obsérvese, por ejemplo este pasaje: "cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte". (Sant. 1.14,15). En la misma carta se nos dice: "Resistid al diablo y huirá de vosotros" (4.7). De lo anterior se desprende que cuando Satanás logra que nos alejemos de Dios y que no le sirvamos, es porque en el fondo nosotros queremos que así sea, y por lo mismo no oponemos verdadera resistencia. Así pues, en lo que respecta a nosotros, no podremos culpar a Satanás si nos perdemos. ¿A quién podrá culpar? ¿A usted mismo? Sí. Esta es la triste realidad. Si nos perdemos será por nuestros hechos. En el día del juicio vamos a responder únicamente por la actuación nuestra, no por la de nadie más. Note estos pasajes: “Cada uno llevará su propia carga” (Gál. 6. 5) “porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo." (2 Cor. 5.10); "El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.” (Ezeq. 18.20). Sí usted se pierde no podrá culpar a nadie además de a usted mismo. Pero ¿por qué ha de perderse? Dios dio a su Hijo. El Hijo se ofreció en sacrificio por usted. El Espíritu Santo inspiró el mensaje salvador de la Biblia. Todo esto para que usted, aunque ha sido pecador, no se pierda. ¿Por qué ha de perderse si ni siquiera Satanás puede lograr que usted se pierda si se decide a buscar a Dios? Visite los servicios de la iglesia de Cristo, y escuche el evangelio puro, poder de Dios para salvación.
Jorge Rodríguez Guerrero
Guadalajara, México. (Vuelto a colocar aquí en) febrero 5, 2010
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