Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 

 

SERMONES EN BOSQUEJO

 

 

  El sacerdocio del Nuevo Pacto

 

 

Introducción:

1. He notado cuan fácil es perder de vista la seriedad y

    el privilegio que implica el haber sido aceptados como

    parte de la familia de Dios.

2. Creo que si entendemos con claridad el punto doctrinal

    que se encuentra en el pasaje que nos ocupará esta

    mañana, nos será más fácil comprometernos a vivir

    una vida de santidad y de servicio a Dios.

3. Me refiero a 1 Pe. 2. 4-11 que les pido buscar ahora mismo.

4. ¿Notan que el apóstol se refiere a nosotros en

    el v. 5 como piedras vivas, como casa espiritual,

    como sacerdocio santo, Y en el v. 9, dice que somos

    linaje escogido, real sacerdocio, nación santa y pueblo

    escogido por Dios?

5. ¡Qué interesantes maneras de referirse el apóstol a

    nosotros! ¡A usted y a mí!

4, Hermanos y amigos: Les ruego que  dediquemos los    

    minutos que siguen a meditar en las implicaciones

    de una palabra que se encuentra en el pasaje: La

    palabra “sacerdocio”.

 

-I–

1. En los v. 5 y 11 aparece la palabra “sacerdocio”

2. Uno nota inmediatamente que el apóstol dice que sus

    lectores conforman entre ellos un “sacerdocio”.

    —Especialmente el v. 11 nos da la idea de que los

        cristianos forman entre ellos un cuerpo de sa cerdotes.

3. De manera que en este pasaje está contenida la que

    se puede llamar la doctrina neotestamentaria

    del sacerdocio de todos los creyentes.

    1. Este sacerdocio del Nuevo Testamento difiere    

        absolutamente del que había en el sistema del

        Antiguo Testamento.

        1) En el A. Testamento no todos los del pueblo

            eran ni podían ser sacerdotes.

        2) En el pueblo judío solamente podían aspirar al

            sacerdocio los de la tribu de Leví: (Heb. 7.10; todo

            el libro de Levítico).

        3) Los sacerdotes ofrecían a Dios sacrificio de

            animales por los pecados del pueblo y los suyos

            propios.

    2. La diferencia del sacerdocio del Nuevo Testamento

        se ve en lo siguiente:

        1) Heb. 10.1-12, El sacrificio por los pecados no

            es de animales sino el de Cristo Jesús.

        2) (Heb. 4.1-16) Jesucristo es nuestro sumo sacerdote.

        3) Heb. 6.18-20, El entró no en el santuario si no

            en el cielo mismo

        4) El constituyó a sus seguidores sacerdotes (Ap.

            1.5,6; nuestro texto).

        5) Heb. 7.12, El sacerdocio levítico cambió cuando

            cambió la ley.

    3. Esta enseñanza bíblica del sacerdocio compuesto

        por todos los creyentes choca de frente con el

        concepto católico romano del sacerdocio. Nadie

        puede creer en la Biblia y aceptar el sistema

        sacerdotal de la iglesia romanista

 

                                          -II-

1. Se podría decir que un sacerdote es el que se dedica

    a ofrecer sacrificios y ofrendas a la deidad.

    —Por ejemplo, los sacerdotes del A. T., ofrecían

        la sangre de animales y otra clase de ofrendas.

2. Los sacrificios de los sacerdotes del N. T. no son

    para quitar los pecados. La enseñanza es clara. Hubo

    un solo sacrificio único y total por los pecados: el

    sacrificio de Cristo: Heb. 10.10-14).

3. Los sacerdotes del Nuevo Pacto han sido constituidos

    para ofrecer sacrificios espirituales que den

    honra a Dios.: (1 Pe. 2.5)

    1. Heb. 13.15: Uno de esos sacrificios espirituales es

        nuestra alabanza

    2. Ap. 5.8: Nuestra oración es ahora como el incienso

        lo fue en el A. Pacto

    3. Heb. 13.16: Nuestras obras de bondad son

        sacrificios agradables a Dios

    4. Rom. 12.1: Nuestros cuerpos son un “sacrificio

        vivo” que Dios acepta cuando lo dedicamos a su

        servicio y a la santidad.

    5. Fil 2.17: Nuestra vida de fe y servicio es un

        sacrificio que le ofrecemos a Dios.

    6. 2 Tim 2.4.6; Aun nuestra muerte en fidelidad es

        aceptada como un sacrificio que le ofrecemos a Dios.

 

Conclusión:

1. Que el Señor nos haya hecho sacerdotes de su

    pacto teniéndole a él como nuestro sumo sacerdote,

    tiene que ser considerado como un enorme e

    inmerecido privilegio.

2. Por supuesto, nuestro oficio de sacerdotes debe ser

    visto como algo sumamente serio.

3. Seguramente debemos de mirar con gratitud y

    seriedad el hecho declarado en el pasaje de haber

    sido nosotros puestos en la casa de Dios para ofrecer

    sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio

    de Jesucristo.

4. Muchas gracias por su atención y que el Señor les bendiga.

 

 

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