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ARTÍCULOS
"Recibid el Espíritu Santo"
Por Jorge Rodríguez Guerrero
Un hermano me ha escrito preguntándome del tiempo en que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo. La respuesta la estoy transcribiendo aquí como si fuera un artículo.
La pregunta podría elaborarse así: ¿Recibieron los apóstoles el Espíritu Santo cuando el Señor sopló sobre ellos y les dijo recibid el Espíritu Santo, el primer día de la semana en que él resucitó y se apareció a ellos (Juan 20.19 al 23), o el día de Pentecostés, varias semanas después, como narra Hechos 2.1-4?
Todavía cabría otra posibilidad: ¿Recibieron ellos el Espíritu en las dos ocasiones?
Mientras que no escuche algo diferente de verdadero peso, me adhiero a la idea de que los apóstoles recibieron el Espíritu Santo el día de Pentecostés y que lo que sucedió en Juan 20.22, fue solamente la promesa de lo que el Señor había de hacer poco después.
Para que esto sea aceptable, habrá que mostrarse, entre otras cosas, que nada indica que los apóstoles hallan recibido realmente el Espíritu Santo el día que el Señor resucitó.
Veamos: 1. Si eso hubiera sido así, uno de ellos, Tomás, se quedó sin recibir el Espíritu Santo, puesto que él no estaba presente en esa ocasión, Juan 20.21 y sig. El Señor sabía que él no estaba. ¿Por qué no esperar hasta la próxima aparición? Tómese en cuenta que en Hechos 1 y 2, se nota que el Señor esperó hasta que alguien tomó el lugar de Judas el traidor, para enviar el Espíritu sobre los apóstoles. Es decir, cuando el número de ellos estaba completo, ellos recibieron el Espíritu Santo. En realidad, en Juan 20.22 no solamente faltaba uno, sino dos apóstoles: Tomás y el sucesor de Judas el traidor.
2. Si el Señor les dio el Espíritu allí mismo, ¿para qué tenía que hacerlo otra vez siete semanas después, es decir en el día de Pentecostés? Es más razonable pensar que el Señor les dio el Espíritu Santo en el momento adecuado y este fue, en efecto, la mañana del día de Pentecostés.
3. Hay un detalle que apunta claramente hacia lo que acabo de señalar. En Juan 20.22, 23 está conectada con ese “recibid el Espíritu Santo” la promesa de que ellos podrían remitir y retener los pecados de los pecadores. No necesito extenderme aquí explicando que la manera en que ellos lo hicieron fue cuando inspirados por el Espíritu Santo dieron a conocer las condiciones de perdón. Una lectura de Hechos 2 nos hace saber ese dar a conocer las condiciones de perdón se dio cuando se predicó por primera vez el evangelio en el día de Pentecostés. El recibimiento del Espíritu y el cumplimiento de la promesa de remitir y retener pecados van juntos.
4. Cuando uno lee en Juan 20, desde el v. 21, nota que aunque el Señor les dice a sus apóstoles en tiempo presente “... yo os envió”, ellos no comenzaron su obra de apostolado hasta el día de Pentecostés y eso por órdenes específicas de su Maestro y Señor que podemos leer en Hechos 1. 3-5. Entonces el “envío” de ellos, la remisión y retención de pecados y el recibir ellos el Espíritu Santo, aunque se habla en tiempo presente en Juan 20, son cosas que pertenecen al día de Pentecostés. En Hechos 1.4. el Señor les ordena que no comiencen a obedecer el mandamiento de ser enviados, hasta que reciban el Espíritu Santo, es decir, hasta que sean bautizados con el Espíritu Santo “dentro de no muchos días”, lo que sucedió, ya sabemos, el día de Pentecostés. Compárese también Luc. 24.49.
5. Cuando uno lee todo lo relacionado al asunto, llega a saber que la venida del Espíritu, el principio de la predicación inspirada del evangelio (el dar a conocer el Testamento de Cristo, el Nuevo Pacto), el perdón de los primeros obedientes de ese evangelio y el comienzo de la iglesia, (el conjunto de los perdonados por la muerte de Cristo), pertenecen al día de Pentecostés del año de la muerte del Señor. Todo va junto. Nada de eso sucedió antes.
Por todo lo anterior, habrá que entenderse que ese soplar y ese decir “Recibid el Espíritu Santo” del Señor apuntaba hacia algo que sucedería después. ¿Cuándo? El día de Pentecostés que llegó siete semanas después.
Septiembre 2, 2005
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