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EL USO DE LUCAS 13.3 Jorge Rodríguez Guerrero Lucas 13.3 se usa frecuentemente para mostrar la necesidad del arrepentimiento. Por supuesto que el arrepentimiento es absolutamente necesario si uno quiere ser perdonado. Hay un número de pasajes que así lo declaran que cualquiera puede encontrar en una concordancia. Pero me parece a mí que en el caso de Lucas 13, la expresión repetida por el Señor "...si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (vv. 3 y 5) es citada muchas veces sin tomar en cuenta el contexto. Veámoslo. En el v. 1 aprendemos la ocasión de las palabras de Cristo: "En ese mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos". De este episodio de la vida de Pilato nada sabemos excepto lo que aquí se dice. Sería interesante ahondar en cómo pudo haber sido aquello, pero queriendo ser sencillos y no siendo absolutamente necesario para nuestro propósito, no lo haremos. Jesús aprovecha el caso para dar una enseñanza acerca de las desgracias que podrían ser interpretadas como consecuencias de una vida sumamente pecaminosa. No necesariamente, dice el Señor. Y todavía usa otro caso que evidentemente sus oyentes conocían: El de los infortunados sobre los cuáles había caído una torre. En esta vida las desgracias le pueden venir a cualquier persona, independientemente de si es muy pecadora o no lo es tanto. Bien, esa parte del pasaje es fácil de entender. Y es a la luz del caso de los galileos del v. 1 y el de los jerosolimitanos del v. 4 que uno debe ver los vv. 3 y 5. Las dos palabras a observar en ese contexto son "pereceréis" e "igualmente". Veamos primero la palabra "igualmente": Se trata de un adverbio de modo que significa "del mismo modo", "de la misma manera". Si ustedes, quienes puede ser que se consideren a sí mismos mejores que esos infortunados de que me hablan, no se arrepienten perecerán de la misma manera que esos galileos y que los de la torre de Siloé, dice el Señor a sus oyentes. De la misma manera, es decir, repentinamente, no de muerte natural, violentamente, experimentando una muerte triste, terrible, tal como había sido el caso de las víctimas de Pilato y las víctimas del accidente de Siloé. "Pereceréis...". El diccionario Larousse nos dice que el significado primario de esa palabra es "Morir de accidente, de muerte violenta". Es claro que en ese sentido la usaron los traductores del pasaje. La palabra "perecer" evidentemente se usa aquí de la muerte física, porque de eso trata el contexto. Aquellos infortunados habían perecido físicamente. Tal vez por su pecado ya desde antes estaban muertos espiritualmente, al menos algunos de ellos. Y menos puede uno pensar que el Señor está hablando de la muerte segunda en el futuro cuando el pecador no arrepentido será finalmente echado en el lago que arde con fuego y azufre. El Señor está diciendo aquí: Si ustedes no se arrepienten, perecerán igualmente que estos infortunados. Los oyentes del Señor, específicamente los que habían venido con la noticia de los galileos, deben haberse asombrado con las palabras de Cristo. El Señor les estaba vaticinando la forma en que "dejarían este mundo" si no se arrepentían. En realidad ellos y los infortunados aquellos estaban en la misma situación. Si ellos se creían mejores, se equivocaban. Ellos debían arrepentirse. Pues bien, ellos podían creer o no las palabras del Señor, pero por asombrosas que fueran no se podían entender más que de esa manera. ¿De qué estaba hablando el Señor? Si uno se esfuerza por encontrar la explicación a la luz de todo lo que dice el Nuevo Testamento, no tardará mucho en hallarla. El mismo contexto inmediato acudirá en nuestra ayuda. A lo dicho "Os digo: No; si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente", el Maestro añadió una parábola, (vv.6-9) evidentemente ampliando así su declaración. La de la higuera que si persistía en no dar fruto sería cortada. Casi cualquiera que estudia la Biblia sabe que la parábola trata de la destrucción de Jerusalén y del fin de la nación judía por los romanos, de lo cual el Señor habló en otras ocasiones y que vino a suceder en el año 70, es decir unas cuántas décadas después. En el año 70 millones de judíos perecieron en medio de grandes sufrimientos. En Jerusalén las calles llegaron a parecer ríos de sangre. El Señor dijo en otra ocasión refiriéndose a lo mismo que habría gran tribulación cómo nunca la había habido antes ni la habría después (Mt. 24.21). Bien. Ahora ya entendemos de qué "perecer" estaba hablando Jesús. Solamente queda algo por añadir. ¿Les dijo el Señor a sus interlocutores que si ellos se arrepentían no perecerían en esa forma triste cuando "la higuera fuera cortada"? Pues sí. Eso fue lo que les dijo: Al decirles "si no os arrepentís pereceréis igualmente" implícitamente les estaba diciendo: Para que no perezcáis así, debéis arrepentiros. Si os arrepentís, no pereceréis igualmente que los de la torre de Siloé y que los galileos aquellos de que me contáis. v¿Y fue así? Los judíos que se arrepintieron, o dicho de otra manera, los que se convirtieron en discípulos de Cristo, ¿se salvaron de la catástrofe? ¡Exactamente! Todos sabemos que el Señor en el discurso de Mateo 24 (y en otros pasajes) dio instrucciones a sus discípulos para que pudieran salvarse. Otras fuentes históricas nos dicen que efectivamente los cristianos judíos huyeron hacia las montañas al este del río Jordán y se salvaron. Pero ni ellos se habrían salvado finalmente si como dijo el Señor aquellos días no hubieran sido acortados (Mt. 24.22). Providencialmente, el ejército romano repentinamente suspendió la campaña militar cuando su general tuvo que volver a Roma. Qué grande es el Señor. Todo eso lo sabía cuando aprovechó la ocasión aquella para decir a sus oyentes, contemporáneos y compatriotas suyos, que deberían arrepentirse para no perecer igualmente que aquellos desgraciados en el fin terrible que esperaba a la nación. Esto debe ser tomado en cuenta cuando citemos el pasaje, no sea que vengamos a ser culpables de usar la Escritura incorrectamente. Personalmente cuando estoy hablando de la importancia y la necesidad del arrepentimiento yo empleo otros pasajes que considero tan impactantes como Lucas 13.3 cuando se usa como se acostumbra entre nosotros. ¿Puede haber, por ejemplo, alguna declaración más fuerte sobre la necesidad del arrepentimiento que aquella de Romanos 2.4,5?
Midland, Texas, agosto 15, 2003
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