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ARTÍCULOS SOBRE LA PREDICACIÓN
Hermano, aprenda a leer inglés
Por favor note el titulo. No dije “aprenda a
hablar inglés”, lo cual sería magnífico. De lo que hablo es de leer
mentalmente, aunque no se sepa pronunciar lo que se
lee.
Si usted vive en alguno de nuestros países
latinos, muy pocas veces sentirá la necesidad de hablar inglés, pero sí
debería sentir la necesidad de leer inglés ahora mismo, por las razones que
le mostraré en un momento.
Luego, mientras que aprender a hablar inglés
no es muy fácil para la generalidad de nosotros, poder llegar a leerlo está
al alcance de casi cualquiera.
Un cristiano de habla hispana que ha hecho la
decisión de mostrarse activo en la presentación de estudios y sermones, sabe
bien que para uno poder dar necesita primero tener. Usted y yo deseamos
tener más conocimiento bíblico para bendecir más a nuestros oyentes.
Deseamos no solamente conocer más, sino conocer mejor cómo comunicar en
forma efectiva lo que sabemos.
Bien. Aquí es donde ha de sentirse la
necesidad de poder leer inglés. Estoy seguro de que a usted le ha pasado lo
que a mí, que entra a una librería de libros religiosos en busca de material
de estudio, para encontrarse con que la mayoría de los libros en los
estantes no le llaman la atención por su falta de profundidad. Usted hojea
algunos de ellos y se desespera. Si usted va en busca de un buen comentario
bíblico, casi es seguro que no encontrará ninguno. Yo por mi parte casi
nunca salgo de una “librería cristiana” (¿Cristiana? ¿Cuándo
se bautizó?) con algún libro.
¿Y libros escritos por esos tremendos
autores, hermanos nuestros? Olvídese. Lo más que encontrará serán títulos
del hermano Max Lucado, que si ocupan un lugar en esas librerías es porque
nadie pensaría que este señor es un miembro de la iglesia de tan liberal que
es.
Aceptemos la realidad de que en nuestros
tiempos casi nada de lo que se publica en español vale la pena. Para otros
los títulos ofrecidos en las librerías pueden ser interesantes. Maravillosos,
quizás. Para nosotros los cristianos, muchos de esos libros no valen
ni el papel en que están escritos.
Hay autores que sin ser miembros de la
iglesia, han escrito libros valiosísimos. Pero solamente un puñado de sus
obras han sido traducidas al español. En estos tiempos en que el
pentecostalismo pasa por su mejor época, casi todo lo
ofrecido es escrito por pentecostales para pentecostales. Todo superficial.
Los libros eruditos no se venden. Traducirlos y publicarlos sería un
error editorial.
Pero cuando hablamos de libros sobre temas
bíblicos escritos en inglés, la cosa es muy diferente. El mercado para
autores serios es mucho más grande y además hay libros del pasado que es
posible conseguir.
Luego, mucho de lo que estamos diciendo sobre
los libros se aplica a los sitios de Internet. En español no hay casi nada.
Pero en inglés difícilmente podrá alguien tener el tiempo para leer todo lo
importante, publicado por hermanos y no hermanos. Para muestra de lo
anterior déjeme presentarle un botón. Hay un sitio en inglés (http://www.mun.ca/rels/restmov/)
donde se pueden leer miles de libros y artículos maravillosos escritos por
cientos de famosos hermanos nuestros de los siglos diecinueve y veinte.
Mientras que —por supuesto— hay que examinar con discernimiento y cuidado,
allí hay verdaderas joyas.
Tenemos un puñado de hermanos conservadores
de habla inglesa que publican en español. Cristianos
estudiosos, ellos tienen acceso a autores de
habla inglesa, de los que aprenden mucho de lo que
nos dicen en sus libros en español. Su trabajo es maravilloso; publican
mucho. Dios los bendiga. Pero como dije, son solamente un puñado. Por mucho
que hayan escrito, ¿qué tanto puede ser?
Luego, deberemos añadir que
necesitamos leer no solamente a unos cuantos, no sea que corramos el
riesgo de no estar examinándolo todo. Quienes leen solamente en español,
puede ser que no se den cuenta que nuestros amados hermanos a veces se
equivocan, como uno puede ver cuando lee a otros hermanos de
habla inglesa
también muy sabios.
Lo dicho hasta aquí es para mostrar de cuánta
utilidad nos sería a nosotros poder leer inglés. Ahora bien: ¿Está al
alcance de usted y de mí la posibilidad de aprender a leer inglés?
Absolutamente sí.
Estoy seguro de que yo no soy más inteligente
que ninguno de mis lectores. No obstante, cuando vivía en Guadalajara y
Tepic, en México, aprendí a leer inglés yo solo.
Cuando las circunstancias me hicieron emigrar a los Estados Unidos sabía ya
tanto inglés escrito, que le regalé a un amigo cientos de libros en español,
sabiendo que a él le podrían servir mucho más que a
mí, precisamente porque yo ya leía inglés. Hoy mismo
de mis libros, la gran mayoría están escritos en inglés.
Si yo, un ser de inteligencia nada
sobresaliente, pude aprender solo a leer virtualmente todo el inglés del
mundo, estoy seguro de que usted, mi estimado hermano, puede hacer lo mismo.
Claro que sí.
En el siguiente artículo presentaré algunas
estrategias a nuestro alcance para aprender a leer inglés mentalmente.
10.9.04
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