Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

ARTÍCULOS SOBRE LA PREDICACIÓN

 

Hermano, aprenda a leer inglés

 

 

Por favor note el titulo. No dije “aprenda a hablar inglés”, lo cual sería magnífico. De lo que hablo es de leer mentalmente, aunque no se sepa pronunciar lo que se lee.

Si usted vive en alguno de nuestros países latinos, muy pocas veces sentirá la necesidad de hablar inglés, pero sí debería sentir la necesidad de leer inglés ahora mismo, por las razones que le mostraré en un momento.

Luego, mientras que aprender a hablar inglés no es muy fácil para la generalidad de nosotros, poder llegar a leerlo está al alcance de casi cualquiera.

Un cristiano de habla hispana que ha hecho la decisión de mostrarse activo en la presentación de estudios y sermones, sabe bien que para uno poder dar necesita primero tener. Usted y yo deseamos tener más conocimiento bíblico para bendecir más a nuestros oyentes. Deseamos no solamente conocer más, sino conocer mejor cómo comunicar en forma efectiva lo que sabemos.

Bien. Aquí es donde ha de sentirse la necesidad de poder leer inglés. Estoy seguro de que a usted le ha pasado lo que a mí, que entra a una librería de libros religiosos en busca de material de estudio, para encontrarse con que la mayoría de los libros en los estantes no le llaman la atención por su falta de profundidad. Usted hojea algunos de ellos y se desespera. Si usted va en busca de un buen comentario bíblico, casi es seguro que no encontrará ninguno. Yo por mi parte casi nunca salgo de una “librería cristiana” (¿Cristiana? ¿Cuándo se bautizó?) con algún libro.

¿Y libros escritos por esos tremendos autores, hermanos nuestros? Olvídese. Lo más que encontrará serán títulos del hermano Max Lucado, que si ocupan un lugar en esas librerías es porque nadie pensaría que este señor es un miembro de la iglesia de tan liberal que es.

Aceptemos la realidad de que en nuestros tiempos casi nada de lo que se publica en español vale la pena. Para otros los títulos ofrecidos en las librerías pueden ser interesantes. Maravillosos, quizás. Para nosotros los cristianos, muchos de esos libros no valen ni el papel en que están escritos.

Hay autores que sin ser miembros de la iglesia, han escrito libros valiosísimos. Pero solamente un puñado de sus obras han sido traducidas al español. En estos tiempos en que el pentecostalismo pasa por su mejor época, casi todo lo ofrecido es escrito por pentecostales para pentecostales. Todo superficial. Los libros eruditos no se venden. Traducirlos y publicarlos sería un error editorial.

Pero cuando hablamos de libros sobre temas bíblicos escritos en inglés, la cosa es muy diferente. El mercado para autores serios es mucho más grande y además hay libros del pasado que es posible conseguir.

Luego, mucho de lo que estamos diciendo sobre los libros se aplica a los sitios de Internet. En español no hay casi nada. Pero en inglés difícilmente podrá alguien tener el tiempo para leer todo lo importante, publicado por hermanos y no hermanos. Para muestra de lo anterior déjeme presentarle un botón. Hay un sitio en inglés (http://www.mun.ca/rels/restmov/) donde se pueden leer miles de libros y artículos maravillosos escritos por cientos de famosos hermanos nuestros de los siglos diecinueve y veinte. Mientras que —por supuesto— hay que examinar con discernimiento y cuidado, allí hay verdaderas joyas.

Tenemos un puñado de hermanos conservadores de habla inglesa que publican en español. Cristianos estudiosos, ellos tienen acceso a autores de habla inglesa, de los que aprenden mucho de lo que nos dicen en sus libros en español. Su trabajo es maravilloso; publican mucho. Dios los bendiga. Pero como dije, son solamente un puñado. Por mucho que hayan escrito, ¿qué tanto puede ser?

Luego, deberemos añadir que necesitamos leer no solamente a unos cuantos, no sea que corramos el riesgo de no estar examinándolo todo. Quienes leen solamente en español, puede ser que no se den cuenta que nuestros amados hermanos a veces se equivocan, como uno puede ver cuando lee a otros hermanos de habla inglesa también muy sabios.

Lo dicho hasta aquí es para mostrar de cuánta utilidad nos sería a nosotros poder leer inglés. Ahora bien: ¿Está al alcance de usted y de mí la posibilidad de aprender a leer inglés? Absolutamente sí.

Estoy seguro de que yo no soy más inteligente que ninguno de mis lectores. No obstante, cuando vivía en Guadalajara y Tepic, en México, aprendí a leer inglés yo solo. Cuando las circunstancias me hicieron emigrar a los Estados Unidos sabía ya tanto inglés escrito, que le regalé a un amigo cientos de libros en español, sabiendo que a él le podrían servir mucho más que a mí, precisamente porque yo ya leía inglés. Hoy mismo de mis libros, la gran mayoría están escritos en inglés.

Si yo, un ser de inteligencia nada sobresaliente, pude aprender solo a leer virtualmente todo el inglés del mundo, estoy seguro de que usted, mi estimado hermano, puede hacer lo mismo. Claro que sí.

En el siguiente artículo presentaré algunas estrategias a nuestro alcance para aprender a leer inglés mentalmente.

 

10.9.04

 

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