LAS DOS VÍAS DE ESCAPE

Introducción:

1. Uno de los pasajes más significativos de la palabra de Dios es 1 Tim 1.15. Vamos viéndolo.
      1) El Señor vino al mundo para salvarnos.
      2) A eso vino. Esa fue su misión.
      3) O dicho de otra manera, el Señor vino al mundo para morir en la Cruz y así hacer posible la salvación  de los hombres. El es el Salvador.

2. Pero la Biblia es clarísima al enseñar que muchos pecadores no serán salvos.

3. Es que la salvación, el perdón, es condicional. La sangre de Cristo le alcanza solamente al pecador que cumple con las condiciones de perdón.

4. Yo lo diría así:
    1) Por su pecado, un hombre llega a estar en una situación de perdición.
    2) Por sí mismo sería imposible que encontrara una forma de escaparse de esa situación.
    3) Pero ahora el Señor ha venido para salvarle.
    4) El Señor ahora le proporciona al pecador, una vía de escape hacia el perdón.
    5) En realidad, se puede decir que existen dos vías de escape hacia el perdón.
    6) De esas dos vías quiero hablar en esta mañana.

Veamos primero...

I. LA VIA DE ESCAPE HACIA EL PERDÓN PARA EL PECADOR INCONVERSO

1. Comencemos leyendo un pasaje sumamente conocido. Ro. 3.23
     1) Todo ser humano que llega a un punto de inteligencia y de responsabilidad moral, tardará muy poco en ofender a Dios.
     2) Dios estaba pensando en todos esos destituídos cuando planeó enviar al Salvador.

2. Para que cualquiera de ellos pueda salvarse del pecado que ya lo ha destinado a la muerte espiritual, (Ro 6.23) será necesario que se someta a a lo que puede ser llamado la vía de escape hacia el perdón.

3. Esa vía de escape se recorre dando una serie más bien corta de pasos.
    1) El pecador tendrá que oír el evangelio que es el poder de Dios para la salvación. Ro. 10 8-10
    2) Después de oirlo, deberá creerlo. 1 Co. 1.21
    3) Pero además de creerlo, deberá arrepentirse. Hch.17.30
        a. Arrepentirse significa un cambio de mentalidad
        b. Ese cambio podría resumirse así.
            i. El hombre por si ignorancia o por su rebeldía ha vivido sin tomar en cuenta a Dios.
            ii. En el momento en que el pecador comprende esa realidad de su pasado, y le duele y por lo tanto hace la decisión de en adelante tomar en cuenta a Dios y su voluntad en su actuación futura, en ese momento se ha arrepentido.
            iii. Algunas gentes confunden el arrepentimiento con la conversión. Se equivocan. Note Hch. 3.23. El arrepentimiento es previo a la conversión pero está muy ligado a ella porque sin arrepentimiento no puede haber conversión.

      4. Se podría decir que la fe y el arrepentimiento conducen al pecador a confesar al Señor del evangelio. Esa confesión es un requisito de perdón. Ro. 10 8-10. 

    5. El acto de obediencia que hace realidad la conversión es el bautismo. Nótese:
        1) Los casos de conversión del Libro de los Hechos, incluyen el bautismo de los conversos:
            a. Los tres mil de Jerusalén Hch. 2
            b. El etíope de Hch. 8
            c. Saulo de Tarso, Hch. 9,22
            d. Cornelio y sus amigos, Hch 10
            e. El carcelero de Filipos., Hch. 16.
       2) Conversión y Bautismo se usan intercambiablemente en Hch. 3.19 y 2.38
       3) La vida nueva comienza cuando la persona sale del bautismo, Ro. 6.4
       4) Una persona se convierte en un discípulo de Cristo, es decir en un cristiano, cuando es bautizado. Mt. 28.19,20.

4. Cuando la persona da esos pasos señalados, O. C. A. C. y B. ha recorrido la vía de escape hacia el perdón. Ha sido perdonada de todos sus pecados pasados.

II. HABLEMOS AHORA DEL LA VIA DE ESCAPE HACIA EL PERDÓN PARA EL CRISITANO

1. Como ya vimos, el que se ha convertido es el que ha decidido tomar en cuenta en su vida a Dios.
     1) Eso lo hace diferente del inconverso. Como dice Juan, ya no practica el pecado. Es decir el pecado no es la práctica en su vida.
     2) Pero aunque huye del pecado, a veces es alcanzado por él.

--El cristiano no practica el pecado, pero peca.

--Mucho menos que el que no toma en cuenta a Dios, pero peca. 1 Jn 1.8-10.

2. El Señor por supuesto no está de acuerdo con que pequemos. La conversión no nos da licencia para pecar.

3. Pero Dios sabe que sus hijos tarde o temprano pecarán.
     1) Algunos de ellos pecan a la manera del hijo pródigo de la parábola alejándose de Dios.
     2) Los demás, no nos hemos alejado, no hemos dejado de andar en la luz, pero también pecamos a veces, 1 Jn. 1.7

4. En su misericordia y sabiduría El ha proporcionado otra vía de escape hacia el perdón para sus hijos que han llegado a pecar.
    1) Esa vía de escape es indispensable porque como ya vimos tarde o temprano sucumbiremos y pecaremos contra Dios
    2) Es vía de escape nos lleva hasta la sangre de Cristo, que es la que nos limpia de todo pecado.
    3) Esa vía comprende solamente dos pasos.
        a. Primero, tendremos que arrepentirnos de nuestro pecado.
           i. Eso fue lo que sucedió en el corazón del hijo pródigo: el volvió en sí y decidió volver a la casa de su Padre. (Luc 15)
          ii. Eso fue lo que Simón, el cristiano había pecado, debería hacer, Hch. 8.
         iii. Eso es lo que procede cuando el cristiano se entristece por su pecado, dice Pablo, 2 Co. 7.9,10

      b. Luego, habremos de rogar a Dios, implorando el perdón, Hch. 8; 1 Juan 1. 9.

III. ESAS DOS VÍAS DE ESCAPE NO HAN DE SER CONFUNDIDAS LA UNA CON LA OTRA

1. Esas son las dos vías de escape establecidas por Dios para que el pecador pueda alcanzar el perdón.

2. Una de ellas es para el pecador inconverso; la otra para el cristiano que peca.

3. Las dos vías de escape hacia el perdón son diferentes.
    1) Una, la primera, incluye pasos que no están en la otra:
        a. El llegar a creer en Cristo y su Palabra
        b. El bautismo que pone al pecador en Cristo y en su iglesia.
    2) La vía de escape para el cristiano no incluye el llegar a creer en Cristo, porque el cristiano ya cree, ni el bautismo porque ya ha sido bautizado.

    3) La vía de escape del pecado hacia el perdón para el inconverso no incluye la súplica del perdón, simplemente porque el inconverso todavía no tiene a Cristo como su mediador; lo llegará a tener cuando se convierta e El.

Conclusión:

1. ¿Es usted un pecador que siente gratitud por lo que hizo el Señor por usted y comprende la necesidad del perdón? Haga uso de la vía de escape que Dios planeó para usted. Es decir obedezca el evangelio.

2. ¿Es ya usted un cristiano?
    1) Agradezca al Señor por haber dispuesto una vía que le lleva al perdón cuando lo necesite
    2) Huya del pecado lo más que pueda.
    3) Si usted llega a pecar, haga uso de esa vía de escape que evidentemente fue hecha para su protección.

3. Muchas gracias por su atención. Que el Señor les bendiga.
 

 

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