LAS RIQUEZAS INJUSTAS

EN LAS NOTICIAS

 

Por Jorge Rodríguez Guerrero

 

En estos días de febrero de 2011 los noticieros televisivos de mi país México, insisten en dar a conocer las conclusiones de un estudio publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la  situación actual de la telefonía en México. Sin adentrarme más de lo absolutamente necesario para el tema de este artículo, solamente me referiré al hecho de que la OCDE afirma que es injusta e inadmisible la gran tajada que va a dar a los bolsillos del empresario Carlos Slim por lo que cobran sus empresas Telmex y de Telcel por los servicios de telefonía fija y móvil. Los mexicanos pagan, se dice, los precios más altos del mundo. Las ganancias desorbitantes han hecho que su dueño, Carlos Slim, sea considerado el hombre más rico del mundo. Alguna vez leí que de cada peso que gasta cada mexicano, siete centavos van a dar al bolsillo de Slim quien además de las telefónicas es dueño accionista de muchas más empresas dentro y fuera de México.

   La Biblia tiene mucho qué decir en cuanto al dinero y a los acumuladores de riquezas. Resulta interesante saber que  el segundo tema más recurrente en la predicación de Jesús es el del dinero, solamente atrás del tema del reino de Dios. Son famosas sus palabras "Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios" (Mt.19.24).

  Pablo también se ocupó del tema, por ejemplo en el capítulo 6 de 1 Tim. Y Santiago fustiga a los ricos en su carta donde tiene esto qué decirles: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.  Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia. Vuestras riquezas están podridas: vuestras ropas están comidas de polilla”. (5.1-6).

   Creo que la espectacular fortuna de Carlos Slim y la manera en que la adquirió le hace servir como un comentario viviente de aquel calificativo que usó el Señor en una de sus parábolas más interesantes: La parábola es la que es conocida como la del mayordomo sagaz y el calificativo está en la  expresión del maestro, “riquezas injustas”, Lc 16.9,11.

   Pero no sólo la riqueza de este hombre es injusta. Mucho más lo es la de otro mexicano considerado entre los más ricos: El narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán que ha hecho sus miles de millones envenenando a millones de jóvenes con las drogas que trafica el sinaloense.

   Cuando la Biblia fustiga a los ricos y sus riquezas no incluye solamente a los Slimes y a los Guzmanes. Se refiere a fortunas mucho menos grandes y a ricos mucho menos injustos que los mencionados. Las palabras del Señor nos hacen ver que las riquezas en general están manchadas de injusticia, como las de aquellos mencionados por Santiago que medran a costa de sus trabajadores, o aquellos comerciantes que se aprovechan para ganar más de lo justo o cuyas balanzas tampoco dan el peso justo.

   Tal vez no sea imposible, pero es sumamente difícil que alguien acumule riquezas que no estén manchadas de injusticia.

   En cuanto al cristiano, él no ha de querer hacerse rico (1 Tim 6.9,10), y si aun sin quererlo lo logra por su inteligencia y laboriosidad, no ha de acumular lo ganado sino emplearlo en hacer tesoros en el cielo (Mt 6.19-21) dedicando su dinero a hacer el bien (Pr 19.17).

 

Guadalajara, México, febrero 3, 2011