Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

La proposición

Por Jorge Rodríguez Guerrero

 

En cierto momento de más de 35 años preparando bosquejos de sermones bíblicos comprendí que la parte más importante del sermón es lo que los conocedores llaman la proposición.

     Me llama sobremanera la atención notar que haya tantos que predican que parecen no darle importancia a la proposición. Frecuentemente escucho a predicadores que demuestran no saber mucho acerca de ella y a otros que de plano hacen sermones que no llevan proposición. Tengo entonces que admitir que no son tantos los que comparten conmigo este concepto de la importancia de la proposición. 

     Como sea, quiero dedicar este artículo al asunto, porque estoy convencido que quien llega a tener claro el concepto de la proposición, habrá aprendido a elaborar y a presentar sermones con cierta facilidad.

cComencemos diciéndolo de manera que se nos entienda: La proposición es la afirmación que es la esencia del sermón.   

       Ejemplos:

 

        "La predicación de persona a persona trae grandes satisfacciones".

 

        "Hay poderosas razones para que el cristiano esté   habitualmente contento".

 

        "La primera mitad del versículo Prov. 23.23 nos señala tres   verdades acerca de la verdad".

 

     Por supuesto esas son proposiciones sumamente sencillas. Estoy seguro de que cualquier hermano que lea esto puede convertir esas proposiciones en sermones.

     Tomemos la segunda proposición de arriba. Ella está basada en aquel hermoso versículo de Filipenses. (4.4).  La oración gramatical afirma que hay razones para que el cristiano esté feliz habitualmente, (es decir no solamente de vez en cuando). Se me hace que usted hermano, cree como yo, que esas razones las hay. ¿Sabe qué? Haga una lista de ellas, (una lista chiquita de tres o cuatro). Claro que las razones deberán ser ciertas, biblicas (por ejemplo una razón es la de saber que hemos sido perdonados, Hch. 2.38). Bajo cada una de las razones, escriba cosas que expliquen en forma clara lo que usted está afirmando. Puede incluir un ejemplo, una ilustración, puede decir el alcance de haber sido perdonados... en fin, elabore las razones dadas. Si se puede, este próximo domingo súbase al púlpito y dígale esas razones a sus hermanos. ¡Usted habrá preparado y presentado un sermón! Un sermón que yo creo que muchos hermanos necesitan escuchar.

     ¿Le parece bien que ahondemos un poquito en este asunto? Una proposición real tiene que ser una oración gramatical. No se asuste. Estoy simplemente hablando de una oración que contenga un verbo, un sustantivo y un predicado o complemento. En la oración que he llamado proposición está el verbo "haber" ("Hay...). Por supuesto allí está el sustantivo (hay varios pero el que hace la proposición es el sustantivo "razones" y está lo  que se está diciendo de las razones: Por ellas es que el cristiano puede estar habitualmente contento.

     Pero además la proposición debe ser una oración gramatical afirmativa. A esta oración se le llama proposición. Una proposición es una declaración. Usted está proponiendo algo. Ahora tendrá que probar su proposición. No haga afirmaciones negativas. Vea usted las tres proposiciones de los ejemplos y vea que todas ellas están afirmando algo. Aprenda esto: Una proposición es una afirmación.

     Lo que sigue es absolutamente importante. Si usted lo asimila, habrá entendido este asunto. En toda proposición hay una palabra imprescindible. Sin ella la oración gramatical no llega a ser proposición. Esa palabra es el sustantivo. Como ya dije, en nuestra proposición de arriba ese sustantivo es "razones". Note usted que se trata de un sustantivo plural: razones. Apréndase esto para siempre. El sustantivo de la proposición siempre, siempre, es plural. Algunos le llaman a este sustantivo plural la palabra clave. Y muy bien llamado. En esa palabra radica-- homiléticamente hablando-- todo.

     Vaya arriba y vea con detenimiento los tres ejemplos de proposiciones. ¿Ve en cada una de ellas el famoso sustantivo plural? ¿Cuál es el sutantivo plural de la primera proposición? ¿El de la tercera? 

     ¿Por qué es ese sustantivo plural tan importante? Es muy simple. Es lo que le da unidad y dirección al sermón.

     Usted podrá decir muchas cosas de la predicación de persona a persona, pero un sermón que merezca el nombre tendrá unidad. En este caso tratará solamente de las satisfacciones que trae consigo esa hermosa actividad que algunos llaman "obra personal".

     Hay sermones que usted y yo escuchamos que parecen rompecabezas. Usted cree que el predicador va con un rumbo y al rato ya va con otro. Nadie sabe dónde terminará su azaroso viaje. La palabra clave sirve para darle dirección al sermón. El oyente sabe, desde el momento en que escucha la proposición qué es lo que el predicador propone. La proposición expresada les dice a todos por donde el predicador llevará a su audiencia.

     Desde el punto de vista del preparador del sermón la palabra clave de la proposición ya le está señalando el rumbo a seguir. Lo cual me lleva a mi siguiente punto:

     El sustantivo es plural porque el sermón ha de tener dos o más puntos. En el sermón sobre la obra personal la palabra clave fue "satisfacciones". Cada una de las satisfacciones es un punto del sermón. Si usted habla de cuatro satisfacciones, su sermón tendrá cuatro puntos. ¿Nota usted que la esencia del sermón se encuentra en esa palabra? Cuando usted haya hablado de dos satisfacciones ya irá a la mitad. Cuando usted haya elaborado sobre la cuarta satisfacción, habrá llegado al momento de concluir.

      Otra cosa: Usted predique en presente, no en pasado.

No proponga: "El etíope tenía grandes cualidades" Recuerde que usted no está explicando una narración bíblica. Un sermón bien hecho es eso y mucho más. Mejor diga algo así como: "El eunuco de Hechos 8 nos muestra (tiempo presente) las cualidades de quien pronto alcanza la salvación"

     Veamos la cuestión desde otro ángulo: Hay una regla infalible para saber que una proposición está bien elaborada. Ella debe suscitar en la mente de quien la escucha una pregunta: "¿Cuáles?" ¿Cuáles son esas satisfacciones? ¿cúáles son esas razones? ¿cuáles esas verdades?

     Las varias respuestas a esa pregunta son los puntos del sermón.

    Redondeando: Una buena proposición hace que el oyente se pregunte: ¿Cuáles? ¡El sermón es simplemente la respuesta a esa pregunta!

     (Otra sección de este sitio se compone de bosquejos de sermones por su servidor. Estúdielos, especialmente la proposicion y la relación entre ésta y el cuerpo del sermón. En algunas de esas proposiciones he procurado enfatizar la palabra clave).  

 

 

Midland, Texas, mayo 16, 2002

 

 

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