En un "boceto biográfico"
de Carlos Spurgeon, célebre predicador bautista inglés del
siglo pasado, el señor F. W. Patterson cuenta que "a la
edad de dieciséis años, Spurgeon se convirtió y se bautizó
en una iglesia bautista. Su madre le dijo: 'Hijo, siempre había
orado a Dios porque te convirtiera; pero nunca le pedí que te
hiciera Bautista'. Cariñosamente Carlos le contestó, 'Sí,
madrecita, pero Dios es tan bueno, que siempre da más de lo que
le pedimos' ". (Sermones de diez eminentes predicadores, Pág.
36).
Me pregunto si esta anécdota
cierta o no cierta, no causará cierto resquemor en algún
metodista o presbiteriano que la lea. Porque no deja de insinuar
que es más bendición ser bautista que metodista, o cualquier
"ista" habido y por haber. Pero hay algo peor que lo
que pudiera sentir un pobre metodista. Porque la anécdota da a
entender que hay bendición más grande que la de ser convertido
en cristiano: ¡Venir a ser bautista!
Una persona que ama y respeta a
Cristo no puede menos que sentir tristeza. ¿Acaso no dijo el apóstol
Pedro, hablando del nombre de Cristo, que "en ningún otro
hay salvación, porque N0 HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO, dado a
los hombres, en que podamos ser salvos? (Hechos 4.12). Viendo
las cosas a la luz de este pasaje, Spurgeon no fue hecho
"un bautista" por Dios. El nombre "bautista" es un
nombre divisionario, en ninguna manera mejor que los nombres
"metodista" o "presbiteriano". Estos nombres
causan división, cuando la Palabra de Dios dice: "Os
ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya
entre vosotros divisiones sino que estéis perfectamente unidos
en una misma mente y en un mismo parecer, (1 Cor. 1.10).
Si no hay otro nombre (Hechos
4.12) y si las divisiones están prohibidas (1 Cor. 1.10),
entonces no es cierto que Dios haya hecho a alguien "un
bautista" jamás.
La Escritura dice que "a los
discípulos se les llamó cristianos" (Hechos 11.26) y que
"si alguno padece come cristiano, no se avergüence"
(1 Fed. 4.16). "Cristiano" es el nombre que se
encuentra en la Palabra de Dios. Es éste, y no el de
"bautista" o "metodista", el nombre que
identifica a Cristo. Dios no hace bautistas; hace cristianos.
Según la anécdota cuando
Spurgeon dijo esas palabras a su madre, era solo un adolescente.
Pero él creció, maduró y cambió. Otra pregunta que me hago
es si el señor Patterson, cuando escribió la anécdota sabía
que Spurgeon muchos años después de su bautismo en la iglesia
bautista, dijo:
"Miro con placer hacia el día
cuando no haya un solo bautista viviente. Espero que pronto
pasarán. Espero que el nombre bautista pronto perezca, mas
dejemos que el nombre de Cristo permanezca para siempre".
(Spurgeon Memorial Library, Vol. I, page 168)
¿Por qué no publicar mejor las
palabras del hombre maduro que las del muchacho de dieciséis años?
Y después de todo, ¿Por qué no recurrir a la Biblia y dar
libro, capítulo y versículo, mejor que a una anécdota para
apoyar el nombre bautista? La respuesta es fácil: ¡En la anécdota
está tal nombre y en la Biblia no!