Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 

 

 

 

ARTICULOS

 

 

Para comenzar a entender el libro de Apocalipsis

 

Por Jorge Rodríguez Guerrero

 

Introducción:

 

      La dificultad con el último libro del Nuevo Testamento radica en la enorme cantidad de símbolos que contiene. Cuando se trata de cualquier pasaje de, por ejemplo, las cartas, uno debe comenzar tomándolo en su sentido literal y solamente aceptando la posibilidad de que se trata de algo figurado o simbólico cuando el querer entenderlo literalmente no encaja con algo en el pasaje mismo o con otros pasajes que tratan el mismo tema. En el caso de Apocalipsis, hay tanto simbolismo que el lector está obligado a comenzar estudiando cada pasaje partiendo de la enorme posibilidad de que se trate de algo simbólico y solamente tomándolo en su sentido literal cuando éste es obvio y de acuerdo al contenido del resto de la Biblia. Por ejemplo, uno no podría leer el capítulo siete y afirmar, como hacen los Testigos de Jehová que de acuerdo al pasaje solamente 144,000 redimidos irán al cielo, los demás quedándose en la Tierra. No solamente el número es simbólico sino que esa afirmación testiguesca contradice muchos pasajes del Nuevo Testamento que tratan del destino y la esperanza de los redimidos por Cristo.

          Tratándose entonces de un libro tan especial, será muy bueno que tomemos en cuenta ciertas consideraciones, entre ellas las que señalaré enseguida. 

 

1.  El libro se escribió para que fuera entendido.

     Hasta la misma palabra griega “Apocalipsis” significa “revelación” y algo que no se entiende no revela nada. Así es que no hay que desesperarse. Cierto que la misma naturaleza del libro nos hace ver que en él hay muchas declaraciones difíciles de entender, pero difícil no es imposible. Los recipientes originales del libro, los cristianos de Asia Menor de las postrimerías del siglo primero fueron bendecidos por su lectura (1.3), cosa imposible a menos que lo entendieran. Por supuesto ellos estaban familiarizados con muchos de los símbolos empleados por Juan, que era uno de ellos. Para nosotros, tan lejanos en el tiempo y en el espacio, las cosas no son tan fáciles. Habrá que pensar mucho más para poder ver el significado de muchos de los símbolos, aunque otros muchos de ellos no tienen gran dificultad (cordero, dragón, ángel, trompetas, sellos, etc.). En realidad el hecho de saber que con el tiempo podemos llegar a entender mucho del libro, nos debe estimular a estudiarlo. Lo mejor de todo es que pronto nos damos cuenta de que el libro es muy interesante, lo cual hará que siempre tengamos el deseo de volver a él.

 

2. En todo pasaje del libro uno debería comenzar desechando toda explicación que contradiga a otras partes de la Biblia.

     Una de las primeras etapas de nuestro entendimiento podríamos resumirla así: “Puede ser que a estas alturas no sepa el significado del pasaje, pero ya sé lo que no puede significar”. Un ejemplo: Los mil años de Ap. 20. El pasaje no enseña que Cristo vendrá a establecer un reino milenario. Aparte de que el pasaje no dice nada de eso, imaginar que lo dice choca con todo lo que enseña la Palabra de Dios acerca del reino de Cristo y de la segunda venida de Cristo, y hasta de la iglesia. Aunque uno no esté cien por ciento seguro de saber qué significa el símbolo de los mil años, de algo puede estar seguro: Es un símbolo de algo, es decir, no son mil años literales, y el símbolo no hace del “reino que permanecerá para siempre” (Dn. 2.44) un reino de solamente mil años de duración. Aquí puedo añadir que para entender Apocalipsis es necesario conocer la Biblia. Muchos de los temas de Apocalipsis son tratados en otras partes de las escrituras en forma clara y entendible. Esas partes han de usarse para arrojar luz sobre la oscuridad del mensaje simbólico de Apocalipsis. Como dije arriba, el conocimiento y entendimiento de las Escrituras puede indicarnos lo que no puede ser el significado de un determinado pasaje simbólico. Eso es un gran comienzo.

 

3. La familiaridad con la Biblia toda facilita el entendimiento de Apocalipsis.

      Lo acabo de decir en el punto de arriba. Aquí me extiendo más. Los cristianos fieles están familiarizados con el Nuevo Testamento puesto que en él tienen la doctrina de Cristo que dirige sus vidas, individual y colectivamente. Pero cuando hablamos del Antiguo Testamento ya es otra cosa. Su conocimiento no lo consideramos tan importante para nuestras vidas como el del Nuevo, y así es. Pero sucede que el libro de Apocalipsis tiene más citas (y alusiones) del Antiguo Testamento que del Nuevo.  Se dice que en Apocalipsis hay como 350 citas y alusiones del Antiguo Testamento, (los eruditos Westcott and Hort hallaron más de 400). Entonces es fácil ver que a una persona que está familiarizada con el Antiguo Testamento sobre todo con Los Profetas. se le facilita el estudio de Apocalipsis, Tan solo de Isaías Apocalipsis contiene 70 citas  y 53 de Daniel. Aunque no hay citas de todos los libros del Antiguo Testamento si las hay de sus cinco secciones: Ley, Historia, Poesía, Profetas Mayores y Profetas Menores. Este es un lugar muy apropiado para decir que lo menos que un cristiano debiera hacer es tener un programa personal de lectura de toda la Biblia.

 

4. El propósito del libro nos ayuda a entenderlo.

    Obviamente Apocalipsis se escribió para consolar y fortalecer a los cristianos perseguidos de Asia Menor del final del primer siglo. Los símbolos están allí para lograr eso. En realidad el tema del libro podría resumirse así: “Las cosas no son lo que parecen. Ustedes, cristianos perseguidos y hasta muertos a manos del Imperio Romano, podrían pensar que están derrotados y junto con ustedes su Señor. La verdad es todo lo contrario: Su Señor derrotará a sus enemigos todos, incluido el imperio y ustedes todos obtendrán la real victoria, especialmente los que tengan que dar su vida por su fe. Estos y los que estén dispuestos a eso, vivirán y reinarán con Cristo el Vencedor”. Evidentemente el mensaje trata del Imperio Romano y su destino. Trata del archienemigo de Cristo y de los cristianos sufrientes que está detrás del Imperio y del paganismo, esto es Satán. Algo tan evidente ayudó a aquellos cristianos a entender el mensaje del libro y lo mismo nos ayuda a nosotros.

 

5. Lo anterior está relacionado con una declaración al principio del libro: Este trata de “las cosas que deben suceder pronto” (1.1).

     Igualmente otra declaración al  final “Ciertamente vengo en breve” (22.20), que no puede referirse a su segunda venida. El Señor vendría pronto en juicio contra los enemigos de él y de su pueblo. Nosotros, quienes estamos de este lado de la historia la tenemos como una ayuda para entender el libro. Efectivamente, el mensaje del evangelio y la persistencia en la disolución moral del imperio pronto comenzaron a minar su fuerza y en cuestión de un par de siglos, la iglesia y el cristianismo triunfaban sobre el Imperio. Tan cierto es esto que unos 250 años después el emperador romano Julián el Apóstata expresó mientras moría en batalla sus famosas palabras: “Venciste, galileo”. Si la anécdota es verdadera esas palabras son el mejor comentario del mensaje de Apocalipsis.

        Usted oye por allí decir que ciertos pasajes de Apocalipsis están profetizando a Hitler o a Bin Laden. ¿Qué consuelo y fortaleza podía tener un mensaje sobre Hitler para los cristianos del siglo primero? El hecho de que el Señor dijo que se trataba de una revelación de  “las cosas que han de suceder pronto” y el obvio mensaje de consolación del libro a sus lectores originales muestra la insensatez de las ocurrencias de muchos interpretes modernos.

 

6. Por supuesto que Apocalipsis siempre tendrá un mensaje para los cristianos de todos los tiempos y de todas las latitudes.

      El mensaje es el mismo: No importa que la iglesia parezca estar siendo derrotada. Que parezca que sus enemigos estar acabando con ella. Si el muy poderoso Imperio Romano no pudo con Cristo y sus fieles seguidores, jamás ningún otro enemigo podrá. Nuestro Señor sigue siendo Rey de Reyes y Señor de Señores (19.16) y sigue estando allí el que sale venciendo, y para vencer. (6.2). Luego, las siete iglesias de Asia siguen siendo representativas de todas las congregaciones de todas las épocas por lo tanto los mensajes a ellas jamás dejarán de tener vigencia para la congregación donde usted o yo o cualquier cristiano es miembro. Además, la exhortación repetida, “El que tiene oídos para oír oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”, muestra que el mensaje es para todos los cristianos con oídos. El retrato glorioso de la Ciudad Celestial siempre será fuente de esperanza para todo cristiano. Todavía sigue siendo bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía (1.3)

 

7.  Apocalipsis no es tan extenso ni todo en el es tan difícil.

     De sus 22 capítulos los primeros tres no son tan oscuros siendo introductorio el primero y los dos que siguen conteniendo siete cartas o mensajes más bien cortos a sendas congregaciones de la región de Asia Menor. Nada demasiado difícil allí. Lo mismo se puede decir de los últimos dos capítulos, que tratan de la Patria Celestial. Entonces, el verdadero esfuerzo ha de aplicarse a 17 capítulos (4 al 20) algunos de ellos más bien cortos (por ejemplo, el cuatro y el once tienen apenas 11 versículos y el quince 8. Un buen número de símbolos están repetidos y explicados en el mismo libro; otros son bastante obvios y no son pocos los que solamente nos exigen algo de tiempo, tal vez un par de horas de meditación y estudio para comenzar a “ablandarse”.

 

8. En nuestro estudio de Apocalipsis no estamos solos.

     Grandes mentes se han dedicado  al estudio del libro y  han producido excelentes comentarios. Seríamos muy imprudentes si pudiendo no hiciéramos uso de ese valioso material. Algunos de esos autores han resistido la prueba de la crítica y el paso del tiempo llegando a gozar del aprecio de los estudiantes serios del Apocalipsis. Es cierto que no hay mucho material bueno en español (en la actualidad las “librerías cristianas” están llenas de comentarios y libros sin ningún valor para el que va en serio. Los libros de Lindsay y La Haye son verdaderas aberraciones exegéticas). Pero de los mejores comentarios que existen en inglés  al menos dos se han traducido al español, los cuales sería muy bueno que uno pudiera uno tenerlos en su biblioteca. Me refiero a Digno es el Cordero, por Ray Summers y a Más que vencedores por William Hendricksen. Un comentario reciente muy interesante es El Código del Apocalipsis por Hank Hanegraaf. Hay unas notas más bien breves sobre Apocalipsis en español por nuestro hermano Hill Reeves basadas en el libro del hermano Hailey al cual me refiero enseguida. Los que leen en inglés apreciarán mucho lo que han escrito nuestros hermanos, por ejemplo Revelation, an Introduction and Commentary por Homer Hailey,  A Commentary on the Book of Revelation (1937) por John T. Hinds y The Old Testament in the Book of Revelation por el hermano Ferrell Jenkins. Ya entre los autores denominacionales es digno de mención el comentario de R. C. H. Lenski. Uno se asombra del cacumen y la erudición de autores del siglo 19 o de las primeras décadas del 20. El comentario por William Milligan o el de H. B. Swete (1907) tienen cosas muy buenas. Claro que los buenos comentaristas de Apocalipsis difieren en sus conclusiones, y por supuesto en ocasiones usted pensará que desbarran. Pero aun así son de gran ayuda.

 

Conclusión:

     No haga a un lado el libro de Apocalipsis pues aunque difícil no es incomprensible. Es parte de la Palabra de Dios y por lo tanto debe ser objeto de nuestro estudio. Léalo varias veces al comenzar a estudiarlo y siga leyéndolo todas las veces que pueda. Empápese de él. Use el sentido común y haga uso de las herramientas de estudio que tenga a la mano. Acepte una realidad: Un detalle (o muchos) que no entiende ahora lo entenderá después, quizás años después. Puesto que la vida es corta y hay muchas más cosas por hacer y qué estudiar, tal vez ella no le alcance para llegar a entender cada detalle del libro.

        Una cosa es cierta. Conocer todo lo que se pueda de Apocalipsis logrará en nosotros el propósito con el que fue escrito: Consolarnos y fortalecernos en nuestras luchas mientras caminamos hacia la nueva Jerusalén.  

 

Guadalajara, México, septiembre 8, 2009