Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 
 


EL MAYORDOMO INFIEL Y SAGAZ

 

 

 

Introducción:
1. Quiero que leamos de una vez la parábola de Jesús que es

    considerada como la que tiene más dificultades al tratar

    de explicarla: La del mayordomo infiel o que tal vez podría

    ser llamada la parábola del mayordomo infiel pero

    sagaz.
2. Luc. 16.1-15.
3. Habiéndola leído ahora prestemos mucha atención a los hechos

    más sobresalientes en torno a ella.


I. Veamos primero las dificultades de ella.
    1. La alabanza del mayordomo ladrón, v. 8
    2. La expresión del v. 9. ¿Cómo es posible que el Señor nos diga que

        ganemos amigos por medio de las riquezas injustas?
    3. ¿Por qué a las riquezas se les llama injustas?
    4. ¿Nos enseña esta parábola a ser como el mayordomo ladrón para

        ser recibidos en las moradas eternas, como el sería recibido en las

        casas de sus cómplices de robo al patrón?
    5. Hay más dificultades que iremos viendo.
 

II. Rasgos de la parábola que nos ayudará a entenderla.
    1. Primeramente se trata de una parábola ilustrativa y no
        de una comparativa.
        1. Es como la parábola del buen samaritano en que
            desbarramos si comenzamos a buscar representaciones

            en el mesón, en las monedas, en el mesonero, en los
            salteadores. La parábola es simplemente una
            ilustración de que nuestro prójimo al que debemos
            amar es todo aquel que se encuentra en dificultades.
        2. En la parábola que nos ocupa no debemos preguntar
            a quién representa el mayordomo ladrón, o su amo,
            o sus cómplices. Mucho menos que representan
            las medidas de aceite o de trigo. Si la vemos como una

            ilustración detallada para hacerla interesante, no será demasiado

            difícil aprender las lecciones de ella.
    2. En la parábola no es el Señor Jesús quien alaba al
        mayordomo, sino que es su amo quien se queda
        admirado de la sagacidad del ladrón.
    3. El Señor mismo nos ayuda con sus propias aplicaciones que

        a la vez nos sirven para entender la parábola.

III. Veamos ahora a los personajes de la parábola.
    1. El principal personaje es, por supuesto el mayordomo.
        1. Este había sido desleal, pero alguien lo había
            descubierto con su amo o patrón v. 1,2
        2. Ahora que iba a ser despedido por ladrón, tenía un problemón: ¿Qué

            sería de su vida en el futuro? V. 3
            1. Nadie le daría un trabajo similar, ya que perdió
                el trabajo por haber robado a su patrón.
            2. ¿Un trabajo humilde como jornalero? No. Simple mente

                eso estaba fuera de toda consideración.
            3. ¿Mendigar? Imposible. Eso era demasiado vergonzoso para él.

            4. Después de cavilar, encuentra una maravillosa
                solución al problema, v. 4: Robará a su patrón
                una vez más, pero involucrando a otros que le
                asegurarán un futuro sin trabajar ni mendigar.
            5. Después de solucionar mentalmente su problema,
                lo lleva a la realidad. V. 5-7.
    2. Los deudores son otros personajes de la parábola.
        1. Ellos seguramente resienten sus compromisos
            comerciales con el amo del mayordomo.
        2. Cuando el mayordomo les ofrece la reducción
            de su deuda, inmediatamente aceptan, aun
            sabiendo que tal cosa es inmoral pues equivale a
            robar a su acreedor.
        3. Nótese que ninguno de ellos pone objeciones a la
            propuesta.
        4. Ellos demuestran así ser ladrones como quien los
            ha hecho sus cómplices.
        5. Por supuesto ellos comprenden ahora estarán en deuda con

            quien los ha favorecido.
    3. El otro personaje de la parábola es el amo o patrón.
        1. El ha aceptado la acusación contra su mayordomo de que éste

            lo ha estado robando. V. 1-3
        2. Seguramente está muy enojado.
            1. No te quiero como mi mayordomo, pues has
                traicionado mi confianza.
            2. Prepara un último informe de cómo están
                las cosas.
        3. Después, al observar los libros, se da cuenta de
            la última jugada que el mayordomo le ha hecho.
            1. Él ve con facilidad la sagacidad de su ex
                empleado y se queda admirado. No sólo eso sino
                que expresa esa admiración. V. 8.
         2. Pero nótese:
            1. Fue el amo de la parábola, no el Señor Jesús
                quien alabó al ladrón.
            2. Y no lo alabó por ladrón, sino por sagaz.
    4. Si usted se fija, estos tres personajes pertenecen a esa clase

        de gente que el Señor llamó "los hijos de este siglo" v. 8.

IV. Las lecciones y aplicaciones que el Señor mismo extrajo de

    la parábola.
    1. Jesús expresó una realidad: v. 8. "Los hijos de este siglo
        son más sagaces que los hijos de luz"
        1. Por supuesto los hijos de luz son los que sirven a Dios,
            los hijos de este siglo son los del mundo.
        2. Esta realidad debería ponernos pensativos:
            1. El mayordomo se confrontó con su problema y
                lo resolvió.
            2. No sólo eso, sino que no hizo desidia, (note la
                palabra "pronto” en el v. 6.
            3. Desafortunadamente, nosotros actuamos muy
                diferentemente: Muchas veces la Palabra de Dios nos
                señala que tenemos problemas espirituales, pero no
                les damos la importancia ni nos entregamos a
                resolverlos.
                1. A veces nuestro problema es la ignorancia, pero no
                    nos entregamos al estudio de la Palabra.
                2. O puede ser un mal hábito, o una amistad dañina, o
                    un empleo que nos aleja del servicio de Dios. ¿Obramos con

                    la diligencia de aquel mayordomo? No.
                3. Los dueños de salones de baile y cantinas se esmeran en

                    traer clientes a sus establecimientos. ¿Nos esmeramos

                    nosotros por llenar este local? No.
                4. El mayordomo de la parábola se ganó a los deudores
                    haciéndolos sus amigos. Nosotros muchas veces ni
                    ganamos amigos para traerlos a Cristo, ni siquiera
                    nos comportamos correctamente con nuestros
                    hermanos.
        3. ¿Es difícil entender que si los del mundo se esmeran por
            lograr sus fines mundanos, nosotros deberíamos
            esmerarnos mucho más que ellos por lograr nuestras
            metas espirituales, incluida en primer lugar la meta
            de llegar al cielo?
    2. Jesús nos enseña que empleemos los bienes materiales
        a nuestra disposición para llegar al cielo. V. 9.
        1. Las riquezas, pocas o muchas, pueden ser nuestra
            perdición o nuestras aliadas para la salvación.
            1. Nuestra perdición si las amamos, 1 Tim 6.10
            2. Nuestra perdición si las hacemos nuestras amas, v. 10.
                1. Es muy fácil hacernos servidores del dinero.
                    1. Cuando no lo soltamos, (note que los fariseos
                        se burlaban de Jesús porque eran avaros, v. 14).
                    2. Cuando lo usamos para cosas que ofenden a Dios.
                    3. Cuando nos esforzamos más por acumularlo que
                        por servir a Dios.
        2. Las riquezas pueden servirnos para lograr el cielo.
            1. Si las usamos para hacer el bien a los necesitados, ("A Jehová

                presta el que da al pobre" "Haced tesoros en el cielo")
            2. Si las usamos para ayudar a la obra de Cristo, por
                ejemplo ofrendando generosamente.
            3. Si por usarlas como Dios quiere, no llegamos a
                acumularlas aquí, sino en el cielo. "No os hagáis
                tesoros en la tierra"
    3. El Señor hizo una aplicación estupenda a la parábola: Si queremos

        alcanzar el cielo, debemos ser lo contrario de aquel mayordomo.
        1. ¿Cómo fue él?
            1. El fue infiel y desleal con su amo.
            2. El fue malo, v. 8.
            3. El usó la sagacidad para el mal.
        2. ¿Cómo debemos ser nosotros? Fieles. (Note como la
            palabra "fiel" es repetida por el Señor, vv. 10, 11, 12.)
            1. V. 10. Fieles en lo poco y en lo mucho.
                1. Fieles en lo que concierne a lo material que es lo

                    poco, es decir siendo buenos administradores
                    de lo que Dios nos permite tener y fieles en lo
                    mucho, es decir fieles en las cosas espirituales.
                2. Lo muy poco, del v. 10 es llamado las riquezas
                    injustas en el v. 11. Lo más, en el v. 10 es lo
                    verdadero en el v. 11. Si en lo concerniente a
                    nuestra administración de lo material no somos
                    fieles, Dios no nos aceptará como sus
                    administradores de lo espiritual. El sabe que
                    tampoco en lo espiritual seremos fieles.
            2. V. 12: Si en lo que Dios nos ha concedido ser
                administradores, ya sea en lo material o en lo espiritual no

                somos fieles, no pensemos que nos dará el premio que

                ya no es para administrarse sino que será todo de

                quienes lo reciban.
            3. V. 13. Si en lugar de hacer que las riquezas nos sirvan

                para glorificar a Dios, nos hacemos servidores
                de ellas, nos engañamos pensando que estamos
                sirviendo a Dios. O uno o el otro. Escojamos.

Conclusión:

1. La lección de la parábola puede reducirse a esto.
    1. En este mundo feo y pecaminoso, uno puede
        procurarse ciertos beneficios siendo infieles y
        tramposos.
    2. Pero en la esfera espiritual, que tiene que ver
        con nuestra alma, con la eternidad y con nuestro
        Dios, la única manera de lograr la salvación y la
        gloria, es siendo fieles.
2. Muchas gracias por su atención y que el Señor
    les bendiga

 

Sept. 28 2007