Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 

EL NUEVO Y MARAVILLOSO MANDAMIENTO DEL SEÑOR

 

 

Introducción:

1. Poco antes de morir el Señor empleó varias horas con sus discípulos

    dándoles instrucciones que ellos necesitarían para sus

    vidas y para los días que tenían por delante.

2. Juan, quien registra en su evangelio solamente unos cuantos

    episodios de la vida del Señor escogiéndolos cuidadosamente

    por considerarlos de suma importancia, dedica cinco

    capítulos de sus 21 a esa última reunión del Señor con sus

    discípulos antes de ir a la cruz.

3. Entre las cosas dichas por el Maestro en esa ocasión están las

    palabras que ocuparán nuestras mentes en esta mañana. Leámoslas

    en Juan 13, vv. 34,35. (léase)

    1. Estamos ante una de las más llamativas declaraciones del Señor.

    2. Cualquiera que pose sus ojos en ella, inmediatamente

        comprenderá que se además se trata de algo sumamente

        importante.

4. Vamos dedicando los siguientes minutos a observar con cierto  

    detenimiento algunos detalles del pasaje.

 

-I-

1. Noten las palabras con las que comienza el v. 34. “Un nuevo

    mandamiento os doy”.

    1) Ellos escucharían enseguida un mandato que no se

        había dado antes. Pero resulta que lo que se les ordena es

        el amor. ¿Cómo puede ser esto?

    2) El problema consiste en que ya antes se había ordenado el amor:

         — Vamos a Lev. 19.18

         — Luego el Señor mismo se había referido exactamente a

              este mandamiento: Mat. 22.34-40.

2. La explicación radica en que el Señor ordenó una clase

    especial de amor que antes no se había ordenado.

    1) Siempre, desde el principio de los tiempos ha habido

         mucho del amor entre los humanos que ahora conocemos.

        1. El amor conyugal

        2. El amor filial

        3. El amor de amigos (David y Jonathán)

        4. El amor al prójimo que se ordenó en la ley, como vimos.

    2) Pero el amor ordenado por el Señor es un amor

        desconocido anteriormente, es decir,  que no se había

        conocido ni practicado.

3. Digámoslo así: EL AMOR ORDENADO POR ELSEÑOR ES

    DE UNA CLASE NUEVA Y ESPECIAL.

 

-II- 

 

1. Vamos al pasaje otra vez, para que el Señor nos diga cuál es

     ese amor que nos ordena:

     — v. 34 “...que os améis los unos a los otros”

     — v. 35 “en esto conocerán todos que sois mis discípulos...”

2. El amor ordenado es el amor especial entre los discípulos

    del Señor. Noten algunas cosas aquí:

   1) Es un amor propio del círculo de los cristianos.

   2) Es el amor fraternal de una confraternidad que antes

        no había existido. ¡Por eso es que el mandamiento

        es nuevo! Antes no podía ni siquiera haberse dado

   3) Siendo algo tan especial, también nos habla de lo

        especial y sublime de la hermandad llamada iglesia.

   4) Este amor, entonces no lo pueden sentir más que

        los cristianos.

   5) Es además un amor que los discípulos de Cristo solamente

        pueden tener hacia otros discípulos de Cristo.

        — Ellos deben amar a todas las personas, aun a

             los enemigos

        — Pero el amor hacia sus hermanos, es un amor único y

             especial.

3. Como podemos darnos cuenta estamos ante un mandamiento

     enormemente importante. ¡Qué insensatos somos si   

     menospreciamos el amor fraternal! 

 

-III-

 

1. ¿Les parece que le demos otra mirada al texto?

2. Quiero que noten cómo dijo el Señor que debería ser nuestro

    amor por los hermanos: V. 34: “Como yo os he amado

3. El mandamiento es nuevo también porque antes nadie

    pudo saber cómo nos ama Jesús.

3. ¿Y cómo nos ama el Señor? ¿Cómo es el amor de Él por           

    nosotros? Déjenme decir unas cuantas carácterísticas del

    amor de Cristo por nosotros:

    1) Es un amor muy grande

    2) Es un amor totalmente desinteresado

    3) Es un amor acompañado del deseo de perdonar

    4) Es un amor dispuesto al sacrificio

    5) Es un amor disciplinario (Heb 12)

4. Así, nada menos, es el amor por los hermanos que el

    Señor nos ordenó tener.

    1) Cuando se tiene ese amor como el del Señor, no hay nada

         que lo mate. El Señor nos ama cuando nos portamos

         bien y cuando le ofendemos ¡nos sigue amando!

    2) Cuando se tiene ese amor, se le brinda a todo hermano,

         rico o pobre, inteligente o sencillo, maduro o inmaduro.  El 

         verdadero amor fraternal se prodiga a todos por igual,

         sin preferencias ni intereses

    3) Cuando se tiene ese amor se perdona al hermano que nos

        ofende (Efes. 4.32).

    4) Cuando se tiene ese amor como el del Señor, uno está

        dispuesto a sacrificar lo que sea para beneficiar al hermano.

    5) Cuando se tiene ese amor uno hará lo posible por salvar al 

        hermano de las garras del enemigo de nuestras almas.

 

-IV-

 

1. Es necesario que observemos otra vez el pasaje:

2. Fíjense en las palabras del v. 35: “En esto conocerán todos que

    sois mis discípulos”.

    1) ¿Notan ustedes que el Señor está diciendo que el amor

         fraternal es una prueba del verdadero discipulado?

        1. Uno que es discípulo de Cristo ama a sus hermanos.

        2. Uno puede estar siempre en las reuniones, pero si no 

            tiene amor fraternal, no es discípulo de Cristo.

        3. Uno puede pararse aquí a predicar y hasta hacerlo muy bien, 

            pero sin amor fraternal no es discípulo de Cristo.

        4. Uno puede conocer su Biblia al revés y al derecho, pero

            si no ama a sus hermanos, no es un discípulo de Cristo.

    2) ¿Pasamos la prueba?

3. Qué importante es esto: El amor fraternal es la prueba de

     que somos realmente discípulos de Cristo

 

-V-

 

1. Las palabras que acabamos de leer tienen algo más: Leámoslas

    de nuevo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos”

2. Hermanos, el verdadero amor fraternal es algo que se ve.

    1) Se ve cuando existe, por lo tanto se ve cuando no existe

    2) ¿Cómo puede verse el amor fraternal? Por sus hechos

         — ¿Acudimos en ayuda del hermano en necesidad? Es que

              le amamos.

         — ¿Nos da gusto verlo y platicar con él? Le amamos

         — ¿Nos interesamos por sus problemas, por su

              salud? Le amamos

         — ¿Buscamos su bien? Le amamos

         — ¿Estamos preocupados de no hacer o decir nada que

              lo dañe o lo haga sufrir? Le amamos.

         — Cuando él está haciendo algo malo, ¿nos acercamos

              con un consejo o una amonestación? Le amamos

3. Hermanos, los hechos del amor se ven, aunque el que ama sea

    discreto en su amor por sus hermanos.

4. Por cierto: Si nuestro amor por los hermanos es algo visible, por

    supuesto también la ausencia de ese amor se puede ver.

 

-VI-

 

1. Todavía podemos mirar una vez más con provecho la misma

    frase del Señor “En esto conocerán todos que sois mis discípulos”

2. ¿Notan ustedes la palabra “todos”

     — Todos saben si amamos a los hermanos

     — Todos saben si somos verdaderos discípulos de Cristo

3. En ese “todos” están incluidos nuestros hermanos mismos: Ellos

    saben si los amamos o no.

4. En ese “todos” estamos incluidos nosotros mismos: Nosotros   

    sabemos si amamos o no amamos a nuestros hermanos.

5. En ese “todos” están también incluidos los que no son

    cristianos. Me detengo por un momento aquí.

    1) Hermanos, los que no son cristianos conocen si tenemos

        amor fraternal

        — Ellos se fijan si hablamos de nuestros hermanos con

             amor o con desprecio

        — Ellos se fijan si nos preocupamos por nuestros hermanos

             o si somos indiferentes a sus necesidades.

        — Ellos se fijan si beneficiamos o dañamos a nuestros

             hermanos en cualquier forma.

    2) Las personas que nos rodean tal vez no se interesen en

         escuchar un sermón, pero nuestro amor fraternal, que no   

         pueden dejar de ver,  los obliga a conocer cómo es el amor

         entre los cristianos y por lo tanto, lo que el Señor ha

         causado en nuestras vidas.

    3) Nuestro desamor por los hermanos puede causar que los de 

         afuera no lleguen a interesarse en nuestro mensaje. Eso

         es una gran desgracia porque va de por medio la

         salvación o perdición de una alma. 

    4) Por el contrario, nuestro amor por los hermanos puede

         provocar en esas personas el interés por Cristo y su iglesia.

         — Tal vez eso los anime a buscar al Señor.

         — Hasta podrían llegar a convertirse.

    5) ¿Nos damos entonces cuenta de la importancia que

         nuestro amor por los hermanos puede tener en la

         conversión de las almas perdidas?

 

-VII

 

1. Una última observación y terminamos. Vamos rápidamente al

    texto:

2. Noten como comienza el v. 34. “Un nuevo mandamiento os doy

3. Sería muy peligroso e irresponsable de nuestra parte haber       

     querido ver el pasaje desde todos los ángulos y pasar por

     alto algo de importancia capital: El amor hacia los

     hermanos es un mandamiento del Señor.

     1) Este simple hecho nos obliga a ver la cosa con absoluta

         seriedad.

         1. Si es un mandamiento, entonces es algo que puede ser 

              obedecido: El Señor no manda cosas imposibles. No

              podemos decir que no nos brota amar a este o a

              aquel hermano.

         2. Recuerde aquel dicho verdadero que dice que “a amar se    

              aprende amando”

         3. Muy cerca de nuestro texto hay algo más que dijo el

             Señor acerca de sus mandamientos: Juan 14.15.

             — No podemos desobedecer el mandamiento del amor

                          fraternal y al mismo tiempo creer que amamos al Señor.

4. Hermanos: Si el amor a los hermanos es un mandamiento del   

    Señor,  podemos afirmar que nuestra ida al cielo y nuestro

    escape del infierno depende de que amemos a nuestros

    hermanos con ese amor que el Señor mandó en nuestro

    texto de esta mañana. 

 

Conclusión:

1. Hay un amor único y especial que vino a este mundo

    cuando el Señor bajó a salvarnos. Ese es el amor fraternal

    entre los discípulos del Señor, que el  Señor ordenó

2. Participar de ese amor, ya sea dándolo o recibiéndolo es

    uno de los más grandes privilegios en este mundo:

    — Como ya vimos, este amor solamente puede encontrarse

         en el círculo de los que verdaderamente con de Cristo

3. Pero además, el amor fraternal en una gran fuente de

    felicidad:

   1) Al expresar nuestro amor fraternal hacemos felices a

        nuestros hermanos

   2) También cuando cumplimos con este  su maravilloso      

        mandamiento, hacemos feliz a nuestro Señor

   3) Gocemos nosotros mismos de la felicidad inefable

        de quien ama a sus hermanos.

4. Comprendamos además que haciéndolo así nos acercamos

    más al cielo.

5. Gracias por su atención y que el Señor les bendiga.

 

Guadalajara, México, julio 19, 2010