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Ciego por tres días
Introducción. 1. En el relato de la conversión de Saulo, hay un detalle interesante. Nótenlo en Hch. 9. 9. 2. Uno se puede preguntar: ¿Por qué esperó el Señor tres días para mandar a Ananías a con Saulo? 3. Sólo podemos hacernos suposiciones de por qué lo hizo así el Señor. 4. Lo cierto es que entre la visión celestial y la llegada de Ananías pasaron tres días. 5. Y que esa espera de tres días fue determinada por el Señor. 6. No sería suponer demasiado si uno pensara que el Señor quiso que Saulo tuviera tiempo para meditar en los alcances de lo que acababa de ocurrirle. 7. Pero aunque no nos atrevamos a decir que ese fue el designio del Señor, como sea, no nos queda más remedio que concluir que los tres días de espera en las tinieblas de la ceguera, hicieron que Saulo viera cosas que antes no había podido ver. 8. Proposición: ¿Qué cosas pudo ver Saulo en esos tres días? He aquí unas pocas de ellas.
-I- 1. ¿Nunca nos hemos preguntado cuáles eran los motivos detrás del odio de Saulo por los cristianos? 1. Leamos Mt. 28.12-15. Saulo, igual que los demás había aceptado la historia. Los cristianos andaban diciendo que Jesús había resucitado siendo que ellos se habían robado el cadáver. 2. Gente tan falsa y corrupta, que quería terminar con el judaísmo amparados en una gran mentira, debería ser quitada de la tierra. 2. Pero ahora, Saulo ha visto que la predicación de la resurrección de Jesús no era ninguna gran mentira. Era verdad. Él lo había visto y lo había oído. 3. Eran sus guías espirituales quienes lo habían engañado. ¡Qué decepción! 4. Nos parece imposible que Saulo dejara de ver una verdad: Aquellos en quienes confiamos nos pueden engañar. 1. En nuestros tiempos, como en aquellos, muchas personas aceptan a ciegas lo que sus líderes religiosos les enseñan. 2. Eso es un grave error. Cuando se trata del destino de nuestras almas, no debemos depositar nuestra confianza en los hombres, sino en Dios. (Jer. 17.5) 3. El Señor lo dijo en otra forma: Mt. 15 13 4. Usted amigo, o hermano, no acepte nada como cierto si no está avalado por la Palabra de Verdad, 1 Ped. 4.11; Hch. 17.13.
-II- 1. Años después, cuando Pablo relata su conversión dice unas palabras que llaman la atención. Hch. 26.9. 1. Saulo persiguió a los cristianos porque lo consideró su deber: Si no lo hubiera hecho así, su conciencia lo habría redargüido. Note esto: 1. No persiguiéndolos, tenía problemas de conciencia. 2. Persiguiéndolos, acallaba su conciencia. 2. Pero ahora que había visto al Señor, no le quedaba más que reconocer que su conciencia lo había estado engañando. 3. Entonces en esos tres días Saulo bien pudo comprender las grandes limitaciones de la conciencia. 1. Nosotros nos podemos sentir seguros de que todo está bien cuando la conciencia no nos redarguye. El caso de Saulo debe enseñarnos que eso no prueba que estamos en lo correcto. 2. La conciencia es como un juez interior que nos absuelve o nos condena. pero ese juez hace su trabajo basado en la información que ha recibido. Si la información es falsa, la conciencia puede elogiarnos cuando estamos haciendo lo malo. 3. Aprendamos esta gran verdad. La conciencia no es una guía. La única guía debe ser la Palabra de Dios. 4. Nosotros todos debemos proporcionar a nuestra conciencia la información obtenida de la Palabra de Dios para que ella pueda hacer correctamente su trabajo.
-III- 1. Como ya vimos, ahora Saulo comprende que al perseguir a los cristianos él ha cometido un pecado horrible 1. Los ha echado en la prisión 2. Los ha obligado a blasfemar 3. A algunos de ellos los ha enviado a la muerte. 2. Ahora Saulo debe estar perplejo de por qué Dios no lo fulminó, ya que merecía eso y más. 1. En vez de eso, el Señor se le ha aparecido. 2. Y le ha hablado con paciencia “¿Por qué me persigues?” 3. Y le ha mostrado compasión: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”. 4. Cuando él preguntó, ¿Qué quieres que yo haga?, El Señor no lo rechazó, sino que le dio esperanzas. 5. Seguramente el Señor está dispuesto a perdonarlo. 3. Sin duda alguna Saulo tuvo tres días para meditar mucho en el gran amor de Dios. 1. Ese mismo amor es el que Dios tiene por cada uno de los pecadores, Jn 3.16; 1 Tim 2.3,4; 2 Pe. 3.9 2. Ese amor debería de ser visto y valorado por cada uno de nosotros. 3. Ese gran amor de Dios debería ser correspondido por todos nosotros pecadores, 1. Con nuestro amor, 1 Jn. 4.19 2. Con nuestra obediencia. 1 Jn 5.3
Conclusión: 1. A mí me parece que el Señor sabía que sí le daba tres días a Saulo él tendría la oportunidad de pensar y meditar largamente en su pasado, su presente y su futuro. Que esa meditación serviría como una preparación para lo que le esperaba. 2. Lo cierto es que Pablo estuvo dispuesto a obedecer, a luchar, a trabajar, a sufrir y a morir por Cristo. 3. Puesto que el mismo Señor es el que nos llama y nos salva, nosotros también deberíamos de tener la misma disposición de entrega que tuvo el gran Pablo. 4. El Señor les bendiga.
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