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ARTÍCULOS
CADA PRIMER DÍA DE LA SEMANA
Por Jorge Rodríguez Guerrero
Hay una conexión interesante entre 1 Cor. 16.1,2 y Hech. 20.7. La conexión es ineludible y por eso mismo de suma importancia cuando se trata de establecer la frecuencia con la que los cristianos del primer siglo tomaban la Cena del Señor. Los dos pasajes mencionan el primer día de la semana. Pero el pasaje corintio dice "cada primer día de la semana". En Hechos 20 se relata un viaje de Pablo a Jerusalén, El propósito del viaje era llevar los donativos de los cuales habla 1 Cor. 16.1,2 y 2 Cor. caps 8 y 9. Al leer Hech 20. 1-8 nos llama la atención que el apóstol decide quedarse en Troas siete días a pesar de que tiene prisa por estar en Jerusalén en la fiesta de Pentecostés, que dista unas seis semanas (Pablo llegó a Troas pasada la fiesta de los panes sin levadura). ¿Qué le detiene? Al leer hasta el v. 8, la respuesta es obvia: El desea enseñar a los hermanos de Troas cosas que considera muy importantes. Tan importantes que hasta se arriesga a no llegar a Jerusalén a tiempo para la fiesta. Tan importantes que se pasa toda una noche disertando. Apenas termina de hablar, se apresta a prosiguir el viaje. Es fácil ver que Pablo considera que si quiere realizar su noble propósito en Troas, necesitará enseñarles a los hermanos cuando ellos estén reunidos. Pero para que eso sea así, él tiene que esperarse allí hasta que llegue el primer día de la semana. Ese día, aprendemos del pasaje, los hermanos se han de reunir para partir el pan. Troas era un puerto. No podemos estar muy errados si decimos que en la congregación había hermanos, quizá la mayoría, que se dedicaban a la pesca o a otras actividades marítimas. Algunos de ellos saldrían fuera del puerto por varios días. Lo cierto es que durante la semana no fue posible una reunión general, pues si hubiera sido así, Pablo no habría tenido que esperar siendo que tenía mucha prisa. Pero el primer día de la semana era otra cosa: ese día ellos se reunían para partir el pan. Pablo tuvo qué esperar hasta esa reunión para darles su enseñanza. Es más, seguramente él pensaba que ellos se reunirían ese día. Y así fue. Cualquiera puede entender que ese partir el pan era cosa del primer día de la semana y que el partir el pan y el primer día de la semana eran muy importantes para aquellos cristianos. El consenso de los estudiosos es que ese "partir el pan", de Hechos 20.7 es la Mesa del Señor. Aquellos otros que afirman que se refiere a una comida común navegan en aguas peligrosas. Ellos se verán obligados a afirmar, aunque no quieran, que el apóstol Pablo se quedó en Troas siete días para poder hacer con los discípulos de allí lo que él mismo había escrito a los corintios que no se debe hacer: Reunirse como iglesia para una comida común. Lea 1 Cor. 11. 22. Ahora bien. ¿Se reunieron para partir el pan nada más ese primer día de la semana en particular o eso pasaba todo primer día de la semana? ¿Es posible concluir que cada vez que llegaba el primer día de cada semana ellos se reunían para partir el pan? Sí. Es aquí donde 1 Cor. 16.1,2, acude en nuestra ayuda. Veamos: En 1 Cor. 16. 1,2 no se habla de la Mesa del Señor, como en Hech. 20.7 Como ya dijimos, lo interesante es que allí se menciona también el primer día de la semana. En los dos pasajes aparece el primer día de la semana. Uno relacionando ese día con el partimiento del pan; el otro relacionándolo con la ofrenda. En 1 Corintios 16.1,2 Pablo ordena que los corintios ofrenden el primer día de la semana. Pero no un cierto primer día de la semana, sino “cada primer día de la semana” (léalo). Note usted: Pablo quiere que cuando él pase por Corinto, “no se recojan entonces ofrendas.”. Para que eso pueda ser así, Pablo dice, “cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado.” Pablo se ha propuesto llevar un donativo a la iglesia de Jerusalén. El pasará por Corinto en alguna fecha en el futuro. El no dice cuando, pero entre el recibimiento de la carta y su llegada pasarán varias semanas (no pocas, hemos llegado a saber examinando el registro neotestamentario). El apóstol tiene un plan que facilitará las cosas. Cuando él llegue a Corinto no quiere andar recogiendo las ofrendas de cada uno de los miembros de la iglesia. Para eso se requiere que lo recaudado durante las semanas transcurridas hasta su llegada, esté junto. Hay una manera en que así sea: Que cada uno ofrende cada primer día de la semana de lo que haya prosperado. Eso solamente puede ser posible si ellos, reunidos cada primer día de la semana, todos ofrendan en un tesoro común. De esa manera se irán acumulando las ofrendas semanales de cada uno de los corintios. Cuando Pablo llegue en cualquier fecha, él tomará lo recaudado a través de las semanas y proseguirá su viaje a Jerusalén. Pablo les dice además, que lo mismo ha ordenado a las iglesias de Galacia. ¡También allá, los cristianos se reúnen cada primer día de la semana! Vaya. Algo especial ha de tener ese día. Ahora bien. ¿Para qué se reúnen cada primer día de la semana los cristianos de Galacia, y los de Corinto? Hechos 20.7 nos da la respuesta: Si los cristianos de Troas se reunían el primer día de la semana para partir el pan y los cristianos de Corinto y de Galacia se reunían también el primer día de la semana, debieron hacerlo con el mismo propósito: Partir el pan: Los de Troas, de Galacia y de Corinto están practicando lo mismo. Entonces, ¿Cuándo y cada cuándo los cristianos de la época apostólica tomaban la Mesa del Señor? Cada primer día de la semana. ¿Por qué precisamente ese día de cada semana? No podemos pensar que porque se les ocurrió lo mismo a todos ellos. Ellos tuvieron que aprender que así habrían de hacerlo. Es evidente que aquellos quienes les enseñaron que deberían tomar la Mesa del Señor, también les enseñaron cada cuándo deberían hacerlo. Ni tampoco podemos pensar que los apóstoles y quienes como ellos esparcieron la doctrina de Cristo, enseñaron diferentemente en otros lugares. Más bien dondequiera que se establecieron iglesias, los cristianos primitivos aprendieron que deberían tomar la Mesa del Señor cada primer día de la semana. Es importante añadir que no se habla del primer día de la semana solamente en esos dos pasajes. La Palabra de Dios, nos dice que el Señor resucitó en un primer día de la semana, Marcos 16.9. Ese día primero de la semana fue el tercer día desde que el Señor murió en la cruz y fue sepultado, Lucas 24. 1.13, Pero hay más. Se sabe que el día de Pentecostés siempre caía en primer día de la semana. O sea que el Señor, escogió un primer día de la semana para enviar al Espíritu Santo sobre los apóstoles y ese mismo día comenzar la predicación del evangelio de salvación y establecer en esta tierra su iglesia como lo había prometido (Mat. 16.15,16). Sería imposible dejar de ver que en la dispensación del Nuevo Testamento, que comenzó en el día de Pentecostés (Hch. 2), el primer día de la semana adquiere una importancia especial que no tienen los otros días. No hay necesidad aquí de añadir que el registro histórico posterior a la época apostólica, constata que los cristianos primitivos continuaron reuniéndose el primer día de la semana para hacer memoria de la muerte de Cristo y para ofrendar.
Mayo 13, 2007. ARTÍCULOS
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