Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 
 

 

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No, Juanes, no es un milagro

 

Jorge Rodríguez Guerrero

 

“Es un milagro”, dice Juanes después de ganar los cinco Grammy Latinos a los que estaba nominado.

    No que me interese mucho la música del colombiano. Lo que me interesa es la palabra milagro con que se refirió a su éxito de los últimos años.

     ¿Por qué se ha de usar una palabra tan sublime en ese contexto? Los milagros son la obra de Dios. ¿Tiene el Dios Supremo algo qué ver con la música moderna? El cantante de que hablamos hace algún tiempo lanzó una composición titulada “La camisa negra” que fue un éxito.  Si yo escuché la canción fue por supuesto porque no era posible no escucharla. Estaba dondequiera. Pero la letra era vulgar, casi rayana en obscena. ¿Tuvo qué ver el Señor algo que ver allí? Imposible.

    Lo anterior es para señalar la forma en que las hermosas palabras de la Biblia se han ido devaluando. Y la ignorancia de quienes las usan.

    Si no entendí mal la nota periodística, Juanes se refería a los últimos ocho años de gran éxito que culminaron en los cinco premios recibidos. Un milagro  que se produjo en ocho años. No, Juanes, no. Una de las características de un verdadero milagro es que éste ocurre. en cuestión de instantes. ¿Cuánto tardó el milagro del cojo de nacimiento al que sanó Pedro? Al instante se le afirmaron los tobillos, dice el registro bíblico. ¿Se tardó días Lázaro en salir de la tumba a las palabras del Señor "Lázaro, ven fuera"? Pero no sólo un cantante exitoso de quien no se esperaría que esté familiarizado con la Biblia se equivoca en esto. Multitud de predicadores en ciertos círculos dicen que la recuperación lenta de un enfermo por quien se ha estado orando es un milagro. Es exactamente al contrario. Si el enfermo no se curó totalmente y al instante no fue un milagro. Es difícil de creer que esos predicadores no usen mal la palabra milagro a sabiendas.

   Una forma simplista pero verdadera de definir un milagro podría ser esta: Se trata de un hecho que pasa por encima de, o ignora, o viola, las leyes naturales. Por ejemplo, Jesús caminado sobre las aguas del mar de Galilea, siendo que la ley de la naturaleza obliga a todos los cuerpos más pesados que el agua a hundirse (los barcos no se hunden porque obedecen a otras leyes naturales) O las resurrecciones efectuadas por Jesús y los hombres de Dios registradas en la Biblia que van contra la ley establecida por Dios de que los hombres mueran una sola vez (Heb 9.27). ¿Qué ley natural se viola o se pasa por alto cuando un cantautor tiene un éxito prolongado? Absolutamente ninguna.  Juanes dijo: "Estar aquí es un milagro". Milagro hubiera sido si el cantante hubiera aparecido allí de repente, sin viajar a Houston o sin salir de su hotel. En cierto momento Juanes no está allí; en el siguiente momento está allí. Entonces sí puede decir "Estar aquí es un milagro".

     Este mal uso de la palabra "milagro" es muy común. Si una persona llega apenas a tiempo a su trabajo y se escapa por segundos de que lo devuelvan a su casa, dice que es un milagro. Si lo escogieron entre veinte para algún puesto, dice que fue un milagro. Si la medicina recetada por el doctor fue la adecuada y el paciente comienza a mejorarse se dice que es un milagro. Pero si no violó o no pasó por encima de una ley natural, no fue un milagro. Pudo ser un acto providencial, pero no llegó a ser milagro. En lo providencial, Dios actúa dentro del acontecer natural, lo cual también es admirable, pero no milagroso.

    Bien. Aquí no se trata de extendernos en la explicación de los milagros, sino de emplear las palabras de  Juanes como la ocasión adecuada para mostrar cómo es que en nuestros tiempos, por ignorancia o por mala fe, a la palabra "milagro" se le usa mal, muy mal.

 

Noviembre 17, 2008