Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 

 

 

NUESTRA ARMADURA

 

Introducción:

1. Un preso escribía escribía una carta muy importante.

2. De vez en cuando se detenía y observaba al guardia que era un soldado.

3. Siempre le habían impresionado estos soldados.

4. La armadura que jamás dejaban le había parecido muy interesante, con cada uno de

    sus componentes

5. El preso hacía ciertas comparaciones entre los soldados y él mismo y sus compañeros.

6.Así que poco antes de finalizar la carta hizo una alusión en su escrito a las armadura del soldado.

7. Esto sucedía en Roma por el año 63. El preso se llamaba Pablo y su carta se hizo famosa en

    todo el mundo con el nombre de La Carta a los Efesios.

8. Leamos el pasaje de la armadura. Efe. 6. 10 al 17.

9. Haré una cosa muy sencilla. Me referiré un poco a cada uno de los componentes de

    la armadura romana y su contraparte, la armadura de Dios.

 

I.  Pablo comienza donde debe comenzar: con el ceñidor o cinturón.

    1 Se trataba de un cinto ancho que lograba varios propósitos.

        1) Ceñía el cuerpo, dándole macices.

        2) Allí era donde el soldado usaba las vaina de su daga y de su espada corta

        3). El cinturón le proporcionaba además agilidad.

    2. Nuestro ceñidor es la verdad. Primero, la verdad, ante todo la verdad.

        1) Esa verdad, por supuesto es la palabra de Dios.

        2) Nuestro prepararnos para la guerra contra Satanás comienza con la verdad.

        3) A la verdad hay que amarla, conocerla, practicarla y predicarla.

 

II. Luego viene la coraza. o cota.

1. La coraza romana es un artefacto interesante   

    1. La palabra viene, no de corazón, al que protege, sino de cuero de lo que fueron

        hechas las primeras.

    2. En tiempos de los romanos, las corazas las hacían de placas de bronce y de cuero.

    3. Imagínese usted una especie de chaleco de dos partes cerradas una para el pecho y la

        otra para la espalda amarradas con tiras de piel por los lados.

    4. La coraza servía para proteger el corazón y los otros órganos vitales. Era

        importantísima. Una herida en una pierna o en un brazo no es mortal.

2. Nuestra coraza ante el enemigo de nuestras almas es la justicia.

    1. La justicia es la virtud de obrar con justicia.

    2. Pero está también la justicia de Dios, la que conocemos por su palabra. Lo que puede

        protegernos de ser heridos mortalmente es la justicia. Uno debe siempre querer obrar la

        justicia de Dios.

 

III. Enseguida vienen las sandalias

     1. Los soldados romanos se calzaban los pies con una especie de sandalias con amarres

        que llegaban hasta la pantorrilla.

        1) El v. 15 dice así (léase)   

        2) Aquí tenemos un pequeño problema: ¿Se le llamaba al calzado de los soldados

            romanos "apresto"?

            1. No, es interesante que no había ninguna prenda en la armadura que se llamara

                apresto. La palabra apresto significa preparación.

            2. La Biblia de Jerusalén traduce esa parte en forma muy interesante: calzados los pies

                con el celo por el evangelio de la paz.

            3. Pablo habla de las sandalias de los soldados romanos sin nombrarlas      

    2. Los cristianos han de calzarse sus pies con el evangelio.Hay que notar aquí varias cosas:

        1) El evangelio y los pies están asociados. (Ro, 10.15)

        2) No olvidemos la palabra apresto que lleva la idea de preparación. de estar listos, de

            tener celo por el evangelio.

        3) La idea es la de que el cristiano debe desear anunciar el evangelio, debe querer que

            sus pies le lleven a donde está quien necesita el evangelio. Debe estar siempre listo

            para esta obra

        4) Luego no debemos dejar de notar que aquí se nos dice que predicar el evangelio es

            para nuestra propia protección.

            1. Al predicarlo nos protegemos porque nuestra preparación incluye el estudiar para

                saber. Ese saber nos da fuerza espiritual.

            2. La misma acción de predicar el evangelio nos fortalece, pues al hablar de

                Cristo, nos fortalecemos.

            3. Nos protegemos porque demostramos ser obedientes a Dios que nos manda predicar.

 

IV. Pablo ahora se refiere al escudo, v.16

    1. Los escudos romanos alargados y protegían al sol dado desde la rodilla hasta los ojos.

        1) El escudo era como una muralla portátil donde se estrellaban las flechas y los dardos

            encendidos que lanzaban los enemigos.

        2). Estos escudos eran hechos de dos capas de madera, unidas, terciadas, estilo

             plywood. Si un dardo encendido se incrustaba en la madera allí se apagaba.

    2. Hermanos, nuestra fe es nuestro escudo. Ella nos escuda de los dardos del maligno,

        1) Esos dardos pueden ser:

            1. La falsa doctrina

            2. Las tentaciones

            3. Los sufrimientos por la causa.

        2) La fe viene por oír la Palabra de Dios. Mientras que estemos llenos de la

            Palabra, estaremos llenos de fe.

        3)Y estaremos protegidos.

V. Y así llegamos a la última pieza de la armadura romana usada en la analogía paulina

    1. Hace unos minutos decíamos que la coraza protegía las partes vitales del cuerpo del

        soldado, como es el corazón, los pulmones, y otros más que s encuentran dentro del costillar.

        1) Pero hay otra parte de nuestro cuerpo que podría ser herida mortalmente. La cabeza.

        2) Las armaduras romanas y todas las demás incluían una pieza sumamente importante: el

            yelmo, una especie de casco para la cabeza.

    2. En nuestra lucha contra las fuerzas del mal, nosotros también somos provistos por Dios

        con un yelmo. v. 17.

        1) Es interesante notar que Pablo le llama el yelmo de la salvación. Es decir, la salvación

            es nuestro yelmo.

        2) ¿Cómo la salvación puede ser nuestro yelmo? Un pasaje paralelo nos ayuda a

            entender mejor: 1 Tes. 5.8. Dice “la esperanza de salvación como yelmo”.

        3) La salvación nos da la esperanza. Esa esperanza nos sirve como un yelmo.

            1. ¿La esperanza de qué? Miren este pasaje. Heb 9.24. La esperanza de ir al

                cielo. Mientras tengamos firme y clara esa esperanza estamos protegidos.

            2. Comp. 1 Jn. 3.3. Es la esperanza de ver al Señor el estímulo para vivir una vida

                pura, pues “sin la santidad nadie verá al Señor” Heb. 12.14.

 

VI. Examinemos ahora el complemento indispensable de la armadura: La espada

    1. El v. 17 nos habla del yelmo y nos haba de la espada. Es necesario detenernos aquí.

        1) El diccionario de la Real Academia Española define la palabra armadura así: “Conjunto

            de armas con que se revestían para su defensa los que iban a combatir”

            1. Note la palabra “defensa” en la definición.

            2. La armadura era pues el conjunto de armas defensivas.

        2) La armadura de nuestro pasaje tiene que ver con nuestra defensa. Es el conjunto

            de “artefactos” que Dios nos proporciona para defendernos del enemigo, es

            decir, de Satanás, el maligno (v. 16)

        3) Entonces las piezas de la armadura terminan con el yelmo del v.17, pues la

            espada ya no entra dentro del conjunto de piezas defensivas

    2. Es un error referirse a la espada como parte de la armadura, pues la espada

        no es un arma defensiva sino una ofensiva.

        1) La espada es para atacar, para herir.

        2) Es fácil ver que ella es nuestra única arma ofensiva.

        3) Podríamos decir que la espada es el arma que acompaña a la armadura.

            1. Con la armadura nos protegemos del enemigo

            2. Con la espada combatimos al enemigo.

    3. Hablemos de la espada.

        1) La espada romana era corta, de dos filos con la punta en ángulo. Evidentemente

            estaba hecha para ser encajada.

        2) Pablo ve en la espada romana el equivalente de la espada espiritual con la que nos

            ha provisto Dios

            1. De todos los componentes de nuestra armadura, solamente la espada es nuestra

                arma ofensiva

            2. En realidad ella es la espada del Espíritu, dice el pasaje. Es el Espíritu Santo quien

                la hizo posible al inspirar la Palabra de Dios

        3) En efecto, ella es la Palabra de Dios, dice el mismo v. 17.

        4) Esta arma es poderosísima.

            1. Con ella el Sr. derrotó a Satanás cuando éste lo tentó. (Mt. 4)

            2. Noten Heb. 4.12: Ella es capaz de penetrar hasta lo más profundo del ser humano.

            3. Salmo 119. 7. Convierte el alma.

            4. La palabra de Dios es la verdad, Juan 17. 17.

            5. Ahora lean esto: 2 Cor. 13.8; Nuestra arma, nuestra espada es imparable. Ella

                nos hace invencibles.

        5) Bien. Allí esta nuestra arma: perfecta, poderosa. ¿Qué haremos con ella?

            1. Conozcámosla, como todo buen soldado de nuestro tiempo conoce su rifle.

                1) Leyéndola

                2) Memorizándola

                3) Profundizando en ella

                4) Practicando en su uso constantemente.

            2. Jamás la sustituyamos con ideas y opiniones humanas.

                —Es interesante ver cuan vulnerables se hacen aquellos hermanos nuestros que

                    dejan la Palabra y razonan en forma humana.

            3. Usémosla y apliquémosla correctamente, 2 Tim 2.15

            4. Confiemos en ella.

                1) Constantemente saldrán a nuestro paso gentes propias y extrañas con

                    doctrinas y conceptos extra bíblicos

                2) Un manejo adecuado de la Palabra hará añicos los razonamientos de

                    ellos. Lea 2 Co 10.3-5.

                3) Hermanos. Mientras que sostengamos y prediquemos la verdad, somos

                    invencibles.

 

Conclusión:

1. Si ustedes observan bien, todos los componentes de la armadura que Dios nos

    proporciona, tienen que ver con la Palabra de Dios.

2. Luego el complemento de esa armadura, la espada, es la Palabra de Dios

3. Es un hecho que La Palabra de Dios nos sirve para defendernos y para combatir al

    enemigo. Ella es nuestra armadura y ella es nuestra arma.

3.Amando, obedeciendo y enseñando la Palabra de Dios, tenemos una armadura que nos hace

   invulnerables y un arma que nos hace invencibles.

4. Gracias por su atención.

 

11.25.04

 

 

A LOS SERMONES EN BOSQUEJO                   A LA PÁGINA PRINCIPAL