|
|
|
|
ARTÍCULOS SOBRE LA PREDICACIÓN Le invito a ir al sitio de mi hermano Valente Me daría mucho gusto recibir un mensaje de usted. Escríbame a bigj1244@ aol.com
|
FOLLETOS
La unidad religiosa
La existencia de cientos de grupos religiosos diferentes y hasta con doctrinas y creencias contradictorias entre sí, demuestra una triste realidad: No hay unidad entre los que profesan creer en Cristo. ¿Por qué? ¿Porqué es imposible? Tal vez la razón sea que aunque se profesa creer en Jesucristo, no todos creemos en realidad, pues si creemos en él, creeremos en la unidad religiosa y lucharemos por lograrla. Entremos al tema y digámoslo de una vez: La unidad religiosa debiera existir. Todos los que estudiamos la Biblia y observamos el mundo religioso, creemos que sería algo maravilloso que todos adoráramos en la misma forma, lleváramos el mismo nombre y no existieran desavenencias ni prejuicios. Cómo nos duele que los enemigos de Cristo se burlen del estado de cosas entre los profesados cristianos y no quieran creer en el único que les puede salvar. Bien dijo el Señor mismo en su oración: "Que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17.21). La unidad religiosa debiera existir porque así es la voluntad de Dios. El Señor oró pidiendo la unidad de sus discípulos (Juan 17). El apóstol Pablo manda a los corintios que estén "perfectamente unidos" (1 Cor. 1. 10). Así pues, toda actitud o acción que promueva la división o la desunión, va en contra de la voluntad de Dios y es, por lo tanto, pecaminosa. Lo anterior nos conduce a una afirmación: La unidad religiosa puede existir, aunque muchos lo consideren imposible. La primera razón para nuestra afirmación es que Dios no pide imposibles, y Él pide, ordena, la unidad religiosa como mostramos en los párrafos anteriores. Además, el Señor ha proporcionado la base de la unidad al darnos a todos los mismos mandamientos y enseñanzas en su Palabra que es perfecta, imperecedera e incambiable. Alguien lo expresó bien cuando dijo que lo que divide a los hombres no es lo que la Biblia dice, sino lo que ella NO dice” En efecto, “Dios no es un Dios de confusión, sino de paz" (1 Cor. 14.33). Dios demanda que “hablemos todos una misma cosa" (1 Cor. 1.10) y ordena que "si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios" (1 Pedro 4.11). La Biblia no habla de metodistas, bautistas, o católicos. La Biblia habla sólo de cristianos. Y cuando se acepta sólo lo que la Biblia dice, se está aceptando la única base para la verdadera unidad. Todos los bautistas pueden tal vez estar unidos entre sí, pero no con los metodistas, y como Dios no habla ni de unos ni de otros, ninguno de ellos esta realmente unido con Dios por la obediencia. Todos los verdaderos cristianos no están unidos ni pueden estarlo con los bautistas o metodistas, etc., pero lo están entre sí, y lo están con Dios por la obediencia. Esta es la verdadera unidad que no sólo puede existir, sino que existe en el círculo de la verdad revelada por Dios y obedecida por los que le aman. Si, como hemos dicho antes, la unidad religiosa puede y debe existir, y Dios es ofendido por cualquier acción hacia la división. entonces usted, amigo lector, tiene la obligación de promover la unidad. Usted debe hacerlo para agradar a Dios y para su propia salvación, porque sólo podemos salvarnos siendo humildes y obedientes (Heb. 5.9). En este respecto, como en todos los demás, o estamos con Cristo, o estamos en contra de él (Mt. 12.30). ¿Cómo puede usted promover la unidad? Por supuesto, no en una forma falsa como se hace en las "uniones" de diferentes iglesias denominacionales en que todos saben que están divididos en nombres, creencias y practicas, pero en las que todos se callan pensando que el silencio es unidad cuando no es más que hipocresía. Tampoco se puede promover la unidad aceptando un sistema religioso de error pues la unidad para ser genuina debe ser en la verdad, y primeramente con Dios que es la fuente de toda verdad. Para obrar a favor de la verdadera unidad religiosa, usted debe aceptar y obedecer la Biblia totalmente aunque esto le ponga en contra de quienes no lo hacen, o aunque esto le obligue a hacer cambios radicales en sus pensamientos y actos. Así logrará estar en unidad con Dios. Y entonces usted debe buscar la comunión de los que, como usted, también desean respetar y obedecer únicamente la Palabra de Dios, es decir, los verdaderos cristianos. Esta es la unidad por la que Jesús oró: “... para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado." (Juan 17.21-23). Jorge Rodríguez Guerrero
Colocado: 05-18-04
|
|
|