Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. 2 Cor. 13:8

 

 

 

SERMONES EN BOSQUEJO

 

LA REGLA DE ORO

Introducción:

1. Como todos sabemos los caps. 5,6,7 de Mat. contienen

    lo que se ha dado en llamar el Sermón del Monte.

2. Los estudiosos se quedan con la boca abierta pensando

    en cómo el Señor pudo decir tantas cosas maravillosas

    en tan poco espacio.

3. Una de ellas está en Mat. 7.12: Leámosla.

 

        Los hombres gustan de llamar a esta declaración

        del Señor, La Regla de Oro.

 

4. En esta mañana yo solamente quiero referirme a

    algunos efectos que causaría la verdadera

    aplicación de esta regla en nuestras vidas.

 

                                         -I-

1. Imagínese usted obedeciendo la regla a cada instante,

    tratando a los hombres como a usted le gustaría

    ser tratado:

    1. En su relación con sus hijos

    2.                         ...con su esposa o marido

    3.                         ...con sus amigos

    4.                         ...con los desconocidos

    5.                         ...con aquellos en desgracia

2. ¿Cómo sería usted?

    1. Sería una persona servicial,

    2. Interesada en los demás

    3. Justa

    4. Benigna

    5. Amorosa

    6. Verdadera.

3. Es decir, el primer efecto maravilloso de la aplicación

    de la Regla de Oro ocurre en nosotros mismos:

    Cambia nuestra personalidad, haciéndola más

    positiva y atractiva.

 

                                         -II-

1. ¿Ha notado usted qué fácilmente se deteriora una relación?

    1. El amigo traiciona al amigo, aunque él mismo no

        quisiera ser traicionado.

    2. El marido insulta a la mujer, aunque él no quisiera

        ser insultado

        1. O la maltrata

        2. O la engaña.

3. El hermano en la iglesia habla mal del hermano aunque

    él no quisiera que se hable mal de él.

4. El empleado roba al patrón, aunque a él no le gusta

    ser robado.

2. Imagínese como serían las cosas en el taller, en el barrio,

    en la casa, si toda la gente aplicara la regla de oro.

3. Entonces es fácil entender que otro de los efectos de

    su aplicación es una mejoría dramática en las

    relaciones humanas.

    1. Elogios en vez de insultos

    2. Comprensión en vez de indiferencia

    3. Amabilidad en vez de rudeza.

    4. Amor en vez de odio.

4. En la generalidad de los círculos en los que

    nos desenvolvemos  solamente unos cuantos

    estarían dispuestos a la aplicación de la regla.

    Pero hay al menos dos donde todos podemos y

    debemos aplicarla: El hogar y la congregación.

5. Lo que estoy afirmando es esto: En cualquier círculo

    donde se aplica la Regla de Oro, las relaciones entre

    los hombres se tornan placenteras y deseables.

 

                                    -III-

1. Usted y yo estaremos eternamente agradecidos con la

    persona que nos habló de Cristo.

    1. Pudo ser un desconocido en el momento,

        --o un vecino,

        --o su padre,

        --o su esposa.

2. Bien, la aplicación de la Regla de Oro nos obliga

    a hablarles a otros de Cristo. Si comprendemos el

    bien que recibimos cuando se nos habló de Cristo,

    es fácil comprender que debemos hacer lo mismo

    con los demás.

3. Pero hay más:

    1. A nosotros nos dio gustó que quien nos habló de Cristo  

        lo hizo con amor y con paciencia. Si no fue así, nos

        hubiera gustado que  así hubiera sido.       

    2. Entonces la Regla de Oro nos indica además cómo

        debemos predicar a los perdidos inconversos y

        a los hermanos que se están perdiendo (Gá. 6.2):

        Con paciencia, con amabilidad, con amor.

4. ¿A dónde llegamos? A esto: Si aplicamos la Regla de

    Oro, otro maravilloso efecto será que seremos mucho

    más útiles y eficaces en la obra del reino de Cristo.

 

                                       -IV-

1. Hermano, hermana:

    1. ¿Cómo se siente usted cuando es tratado con

        amabilidad?

    2. ¿Cómo se siente usted cuando alguien se interesa en

        su problema?

    3. ¿Cómo se siente usted cuando alguien acude a usted

        en tiempos de necesidad?

    4. En otras palabras, ¿Cómo se siente cuando alguien

        parece estar aplicando la Regla de Oro con usted?

2. Déjeme tratar de adivinar: Para decirlo en pocas

    palabras usted se siente bien, contento, agradecido

    con el Señor de que haya personas así.

3. Qué fácil es entender que siempre que usted aplica la

    regla de oro en su trato con cualquier persona, usted

    se convierte en una fuente de bienestar y felicidad

    para ella

4. Es que otro de los efectos de la aplicación de la Regla

    de Oro es la llegada de la felicidad a los beneficiados

    por ella.

 

Conclusión.

1. En el pasaje que nos ha servido como nuestro texto el

    Señor dijo algo muy interesante:

    1. Él dijo que hacer con los hombres como nosotros

        quisiéramos que se hiciera con nosotros es la ley y

         los profetas.

    2. Es decir, todo lo que la ley y los profetas les decía

        a sus oyentes judíos en cuanto a las relaciones

        humanas se resume en ese principio maravilloso

        expresado en la Regla de Oro. Así de grande es ella.

2. Les exhorto a que nos prometamos que de aquí

    en adelante nos esforzaremos por aplicarla en nuestro

    trato con todos los demás.

    1. Al hacerlo seremos mejores, seremos felices,

    2. Les haremos felices a ellos,

    3. El Señor se sentirá feliz con nosotros

    4. Y finalmente iremos al Cielo.

3. Dios les bendiga.

 

 

 

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