Qué día de la semana fue 
“el tercer día” en que Cristo resucitó?


Por Jorge Rodríguez Guerrero

Años atrás tuve la oportunidad de discutir algunas veces con miembros de cierto grupo sabatista este asunto. Un escrito que hace poco llegó a mis manos, escrito por un hermano que argumenta igual a ellos (interesante, ¿no?) me hizo recordar aquellas pláticas y me dio la idea de escribir este artículo.*
      La afirmación de estas gentes es que el Señor no resucitó un primer día de la semana, sino un sábado. (Debo añadir que no todos los sabatistas creen eso; muchos de ellos creen igual que nosotros, que Jesús resucitó el primer día de la semana). En su argumentación ellos hacen otra afirmación: la de que el Señor murió el miércoles anterior al sábado de su resurrección. 
      Aquí me propongo afirmar simplemente que el Señor resucitó el primer día de la semana y que habiendo sido ese el tercer día desde su muerte y sepultura, él murió y fue sepultado el viernes anterior. Vayamos, pues, al asunto, tratándolo lo más sencillamente posible, como me parece que debe ser. 

Expresiones idiomáticas 


      Los que argumentan que Jesús murió el miércoles y resucitó el sábado enfatizan las expresiones, “tres días y tres noches” (Mt. 12.40), “después de tres días”, etc, y luego se esfuerzan por explicar de alguna manera los pasajes que enseñan que el Señor resucitó el primer día de la semana. Me parece adecuado tratar esta cuestión de una buena vez. Cuando me extienda en otros puntos lo que aquí estoy explicando podrá verse con más claridad todavía.
      Cualquiera puede equivocarse en este asunto, y en otros, si no presta atención a esas formas de expresión propias de los idiomas llamadas modismos, o expresiones idiomáticas. Uno siempre las está usando sin fijarse en ellas. Tal vez hasta ni se fije en que existen. 
      Si uno le da un sentido literal a las expresiones “tres días y tres noches” o “después de tres días”, etc., le será imposible dejar de ver una contradicción con la frase “al tercer día”. Tomemos dos de ellas: Todo mundo sabe que “después de tres días” no puede ser “al tercer día”. Pero la Palabra de Dios ni se contradice ni dice falsedades. Entonces, si las dos expresiones son verdaderas, y por supuesto lo son, una de ellas cuando menos tiene que ser no literal además de que las dos significan lo mismo
      Veamos: En el registro bíblico que nos ocupa, ¿no se usan las expresiones “tres días y tres noches”, “después de tres días “ y “tercer día” en forma sinónima, es decir, para referirse a lo mismo? Pues sí, se usan como sinónimas las unas de las otras. Es más: En un pasaje dice “después de tres días” (Mr. 8.31) y en otro pasaje paralelo dice “al tercer día”. Mt. 16.21. Repito, esos dos son pasajes paralelos en los que las expresiones “después de tres días” y “al tercer día” se usan intercambiablemente. Pero como es evidente que “después de tres días” no puede literalmente ser “al tercer día”, no podemos escapar a la conclusión de que estamos ante expresiones idiomáticas o modismos propios del arameo y de aquellos tiempos. 
      Hablemos un poquito de esto. Todos los idiomas abundan en estas cosas. Los anglohablantes se han de asombrar un poquito cuando oyen a un latino decir al llegar: “buenos días” o decir al despedirse: “buenas noches”. Ellos dicen al llegar: “Good morning” (buena mañana) o “Good evening” (buena noche). Al despedirse dicen: “Good day” o Good night”, todo en singular. ¿Por qué nosotros decimos “pasen ustedes buenas noches” cuando nos referimos a solamente una noche? Porque estamos usando una expresión idiomática propia de nuestro lenguaje. Lo decimos así, por lo mismo que los judíos le llamaban “día” a un día entero o a una parte de un día: Se trata de expresiones idiomáticas. Otro ejemplo: Usted le puede decir un lunes a su amigo: “Nos vemos aquí en ocho días”. Su amigo sabe que usted le quiso decir “nos vemos el próximo lunes”, pero resulta que si usted cuenta, el próximo lunes será siete días después, no ocho. Al decir “nos vemos en ocho días” usted está usando una expresión idiomática. Yo mismo no me he acostumbrado totalmente a una expresión de los anglos. Ellos dicen “every other day” (cada otro día) cuando nosotros diríamos “cada tercer día”). Todo esto para decir que erramos garrafalmente cuando le damos un sentido literal a las que evidentemente son expresiones idiomáticas.
      Observe Mateo 27.62-64: Los enemigos de Jesús, usaron en una misma ocasión intercambiablemente las expresiones “después de tres días” y “el tercer día”. Jesús también usó intercambiablemente las mismas frases (Mr. 8.31, Mt. 16.21) Ya vimos que el tercer día fue el primer día de la semana, es decir, el primer día de la semana fue “después de tres días”. Los estudiosos nos dicen que esa manera judía de referirse a parte del día como un día, tiene su nombre: Se llama “cómputo inclusivo”. Si el Señor duró en el sepulcro parte del día viernes, el sábado y parte del día domingo, entonces él estuvo en el sepulcro tres días, de acuerdo a la forma idiomática de cómputo inclusivo empleada por los judíos. 

Los discípulos en el camino a Emaús


      Habiendo explicado lo de los modismos, quiero comenzar con lo básico: Mostrar que el Señor resucitó el tercer día desde su muerte y sepultura y que ese tercer día fue primer día de las semana. Eso lo aprende uno leyendo con cierto cuidado el capítulo 24 de Lucas. El capítulo comienza mencionando el primer día de la semana (v. 1). Luego, en el v. 13, comienza a narrar el hermoso episodio donde dos discípulos se encontraron con el Señor resucitado en el camino a Emaús, sin reconocerle. El versículo dice “y he aquí dos de ellos iban el mismo día...”. Por supuesto “el mismo día” del v. 13 es “el primer día de la semana” del v. 1. A los discípulos les extraña que aquel desconocido no sepa los extraordinarios acontecimientos (v. 18). Enseguida ellos le cuentan los hechos y añaden: “Hoy es el tercer día que esto ha acontecido”, v.21. 
        Bien, el “hoy” del v. 21 es “el primer día de la semana” del v. 1 que es, dicen aquellos discípulos, “el tercer día” de la crucifixión, día en que, como ya todos sabemos, Jesús fue también sepultado. ¿No dijo el señor que resucitaría el tercer día? ¿Y no dijeron aquellos discípulos que ese primer día de la semana era el tercer día? Entonces el Señor resucitó el primer día de la semana. 
      ¿Por qué habríamos de diferir de estos caminantes? Nosotros estamos a dos mil años de los acontecimientos, pero estos dos discípulos del Señor, quienes “sabían las cosas que habían acontecido” en esos días, sabían también que ese primer día de la semana en que iban rumbo a Emaús, era el tercer día desde que la crucifixión había acontecido. Era el tercer día, precisamente el día en que Jesús dijo que resucitaría (lea el v. 46). 
      Hay ahora quienes afirman que el tercer día fue el sábado, pero aquellos discípulos dijeron que el tercer día fue el primer día de la semana. Ellos dijeron que aquel primer día de la semana era el tercer día, pero ahora hay quien nos diría que aquel primer día de la semana era el cuarto día. ¿No es más razonable creerles a Cleofas y su amigo? ¡Ellos estuvieron allí mismo en ese mismísimo día! No solamente es más razonable; es más justo y más de personas que decimos respetar la Palabra de Dios.

Las mujeres que quisieron ungir el cuerpo del Señor

      ¿Fue Jesús sepultado el miércoles? Veamos esto desde el punto de vista de las mujeres que quisieron ungir el cuerpo de Jesús.
      Si fuera cierto que Jesús fue sepultado el miércoles y que el sábado cuando resucitó ya habían pasado tres días completos, eso quiere decir que las mujeres que deseaban ungir el cuerpo el primer día de la semana tenían que haber sabido que ese cuerpo “era ya de cuatro días” (compare el caso de Lázaro en Juan 11, especialmente el v. 39). 
      Si el cuerpo de Jesús era ya de cuatro días, ¿para qué ungirlo, si, como había dicho la hermana de Lázaro, un cadáver de cuatro días ya hiede? El propósito de la unción con especias aromáticas de los cadáveres era precisamente el de retardar el proceso de la descomposición. La verdad es que ellas sabían que el cadáver de Jesús podía ser ungido el primer día de la semana porque esa mañana todavía no hedía. Es decir, ellas sabían que no era “de cuatro días”. Es decir, ellas sabían que había muerto después del miércoles. 

El segundo día


      Otra manera de ver que Jesús no murió el miércoles es notando cual fue el segundo día. Ya me he referido al hecho de que los discípulos del camino a Emaús dijeron en el primer día de la semana que siguió a la muerte del Señor, “Hoy es el tercer día”; ahora deseo llamar la atención al segundo día. 
En Génesis, capítulo uno, se registra la Creación en seis días. Por favor, estimado lector, vaya allá. Los vv. 3 y 4, registran lo que Dios hizo el primer día de la Creación. Luego, los vv. 6-8, registran lo que el Creador hizo el siguiente día. Ese día, dice el pasaje, fue “el día segundo”. 
      Bien. Apliquemos esa expresión bíblica a nuestro asunto. Si el Señor fue sepultado el día miércoles, como se alega por algunos ¿no es el siguiente día, el día segundo? El jueves fue el segundo día. ¿Y cual fue el tercer día? El viernes, ¿qué otro día podría ser? 
      Jesús dijo que resucitaría al tercer día. Pero si fue sepultado el miércoles el viernes que siguió fue el tercer día. Cualquiera que diga que Jesús fue sepultado el miércoles está obligado a decir que resucitó el viernes. Es absurdo afirmar que Jesús murió el miércoles, pero más absurdo todavía es afirmar eso y luego afirmar que Jesús resucitó el sábado, porque si el jueves fue el segundo día, el sábado fue ¡El cuarto día!
Y si el jueves fue el segundo día, el viernes el tercero y el sábado el cuarto, ¿qué día fue el domingo? ¡el quinto! Los discípulos del camino a Emaús le dijeron a Jesús que aquel primer día de la semana era el tercer día, pero se equivocaron. Y no por un día, sino por dos. Pero no, no se equivocaron. El Señor no murió ni fue sepultado el miércoles. 

Jesús fue sepultado el viernes 


      Pero esto del segundo día no solamente muestra que Jesús no fue sepultado el miércoles; también muestra que Jesús fue sepultado el viernes. Veamos: De acuerdo a los discípulos del camino a Emaús el primer día de la semana fue “el tercer día” desde los acontecimientos. Entonces ¿cuál fue el día segundo? Pues el anterior al tercer día, es decir, el sábado. ¿Entonces cuál fue el día de los acontecimientos? El día anterior al día segundo: El día que nosotros llamamos viernes. 
      Lo que acabo de decir encaja perfectamente con otros pasajes. Uno es Lucas 23.53 y 54, que, hablando de José de Arimatea, dice: “Y quitándolo, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie. Era el día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo.”. ¡Era el viernes!
      Conecte usted lo anterior con Mr. 15, del 42 en adelante hasta el 16.2 y verá los acontecimientos entre el viernes y el sábado con toda claridad. Mr.15 42 y sig. dice lo que pasó “la víspera del día de reposo”, el día que nosotros llamamos viernes: José pidió a Pilato el cuerpo de Jesús, quien se lo dio. Enseguida José lo puso en el sepulcro e hizo rodar una piedra a la entrada. Sabemos que el Señor murió como a las tres de la tarde de ese mismo día. Entonces lo que hizo José fue la víspera del día de reposo, entre las tres de la tarde y el final del día. Así fue que llegó el día de reposo... Cuando pasó el día de reposo, (el día de reposo, al igual que todos los días, pasó al atardecer) las mujeres “compraron especias aromáticas para ir a ungirle” ((16.1). Después de eso, solo les quedó esperar la luz del día. Por eso dice el v. 2. “muy de mañana, el primer día de la semana” es decir, el día que había comenzado el atardecer anterior, ese día que nosotros llamamos domingo, “vinieron al sepulcro”. Allí está la secuencia, tan clara, que es asombroso que alguien no la vea.

Marcos 16.9


      “Jesús resucitó el sábado.” es una afirmación extraña. ¿No es extraño que Jesús resucitó el sábado, pero se esperó hasta el domingo por la mañana para comenzar a aparecerse a sus discípulos? ¿Dónde se pasó el Señor esas doce horas cuando menos entre el final del sábado y la salida del sol del primer día de la semana cuando se “apareció primeramente a María Magdalena”? ¿Dentro de la tumba, tal vez? ¿Y por qué el ángel esperó hasta la mañana para quitar la piedra? ¿Y por qué los guardias estaban el primer día de la semana guardando la tumba si la orden era vigilar el sepulcro hasta el tercer día que, nos dicen los afirmantes, fue el sábado? Cosas por demás extrañas, si el Señor resucitó el sábado. 
      Pero el Señor no resucitó el sábado. Marcos 16.9 nos dice con todas sus letras que Jesús resucitó “por la mañana, el primer día de la semana”. Eso debería decidir la cuestión. Los sabatistas, sintiendo que la casa se les viene abajo, tratan de acabar con el pasaje que es mortal para su posición. ¿Cómo? Nos dicen que Marcos 16.9 no debe leerse, “Habiendo Jesús resucitado por la mañana, ...”. Nos piden que cambiemos al menos una coma para que diga: “Habiendo Jesús resucitado, por la mañana...”. Un gramático frunciría el ceño ante sugerencia tal. Los traductores no ponen una coma después de la palabra “resucitado” porque saben que la gramática no les permite hacerlo pues “por la mañana” claramente es la extensión complementaria (modificadora) del verbo“resucitado”.
      Cuando se argumenta que las comas no las puso Marcos porque se comenzaron a usar muchos siglos después, el argumento es un boomerang que se le devuelve a quien lo lanza. ¿No lleva comas? Pues sépase que el pasaje sin comas dice “Habiendo Jesús resucitado por la mañana el primer día de la semana...”. Lo cierto es que Jesús sí resucitó el primer día de la semana, como ya vimos en Lucas 24, y sí resucitó por la mañana porque ya por la mañana se estaba apareciendo. 
      A los sabatistas les hubiera gustado mucho que Marcos 16.9 dijera “habiendo Jesús resucitado el día de reposo, el primer día de la semana por la mañana apareció primeramente a...”. Qué malo para ellos que no dice así el versículo. Si Dios hubiera querido hacernos saber que Jesús resucitó el sábado, Marcos 16.9 era el lugar perfecto para hacerlo. Por supuesto nuestro Dios no dice en ninguna parte que Jesús resucitó el sábado. Como ya vimos, la Palabra de Dios sí dice que Jesús resucitó al tercer día y sí dice también que ese tercer día era el primer día de la semana. Cualquiera que lea la Palabra de Dios sin prejuicios entiende que Jesús resucitó el primer día de la semana. Exactamente eso dice Marcos 16.9.

Conclusión


      ¿Qué es entonces lo que aprendemos cuando leemos el registro bíblico sin ideas preconcebidas? Que nuestro amado Salvador murió y fue sepultado el día anterior al día de reposo, que equivaldría al que nosotros llamamos viernes (tomando en cuenta que para los judíos los días comenzaban unas seis horas antes que para nosotros). Que el día siguiente, segundo día, esto es el sábado, transcurrió normalmente, pero que al llegar el tercer día, el primer día de la semana, el Señor resucitó como lo había prometido.

 

* Nuestro hermano reconoció

después que había estado

equivocado JRG (2011)

 

Guadalajara, México, julio 7, 2008

 

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