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Introducción al evangelio según Mateo (para personas ocupadas)
Por Jorge Rodríguez Guerrero
Nota: Por la verdad fue creado pensando principalmente en hermanos que al igual que yo no se dedican a la predicación pero aman el estudio de la Palabra de Dios. Generalmente no tienen ni el tiempo ni, en muchos casos, las fuentes de información adecuadas para su estudio de la Palabra. Los visitantes de Por la verdad son en su mayoría cristianos ocupados en buscar el pan de cada día deseosos de dedicar sus ratos libres a acrecentar su conocimiento de la Palabra de Dios. Esta introducción al evangelio de Mateo ha sido escrita para gente ocupada, para ustedes. Las obras dedicadas a estas cosas generalmente son muy abultadas y abundan. Mi trabajo aquí se reduce a escoger lo que creo mejor de las obras consultadas y hacérselo llegar a ustedes. Claro que hay mucho que ya ha estado en mi cabeza a veces desde décadas atrás. Sabiendo del tiempo limitado de ustedes al introducir el primer escrito del N. T. me estoy esforzando por ser conciso, pero claro. JRG
Introducción
Mateo es el primero de los tres evangelios al comienzo de nuestros nuevos testamentos. A estos tres escritos se les ha dado en llamar evangelios sinópticos, expresión que significa simplemente que por su parecido se les puede examinar poniéndolos uno al lado de los otros dos. Todos hemos notado que Mt, Mr y Lc se parecen entre sí.(También hemos visto que Jn es muy diferente a estos tres). Se parecen pero distan mucho de ser iguales, como comienza uno a comprender al cotejarlos. Aunque Mt es el primer evangelio que aparece en el N. T. y en efecto es el primer libro del N. T. eso no significa que sea el primer escrito novotestamentario que se escribió. Los documentos del N. T. están agrupados en secciones que nada tienen que ver con la cronología. Primero están las biografías del Señor, luego Hechos que puede ser considerado un libro de historia, esto es la historia de la iglesia en sus primeros 30 años. Enseguida tenemos las cartas, que a su vez agrupan primero las de Pablo, luego las de otros escritores. Finalmente está Apocalipsis que es el libro profético del N. T. Los estudiosos abundan en expresiones de admiración por el evangelio escrito por el apóstol ex cobrador de impuestos, incluida esa de “el libro perfecto”.
El autor
La crítica moderna se deleita en contradecir a los cristianos de los primeros siglos quienes creyeron firmemente que el apóstol Mateo (Leví) escribió el primer evangelio. Por supuesto aquellos escritores cristianos casi contemporáneos de los apóstoles supieron mejor que los modernos. Ya a comienzos del siglo segundo Papías, prestigioso escritor cristiano de Asia menor quien pudo haber conocido al apóstol Juan, se refiere al apóstol como el autor. Y así todos los escritores que le siguieron. Los cristianos de los primeros tiempos acostumbraron “nombrar” a los documentos por la persona a la que le adjudicaron la autoría. Por eso es que ya desde el año 125 al primer evangelio se le llama “según Mateo”. Como bien dice W. Hendriksen: “Sería difícil explicar cómo dentro de un período de quizás sesenta años desde que se escribió este Evangelio pudiera haberse perdido el nombre de su verdadero escritor y se hubiera puesto otro nombre ficticio en su lugar”. (El erudito Daniel Wallace tiene una pieza formidable en la que defiende la autoría mateana titulada Matthew: Introduction, Argument, and Outline). Mateo es aquel publicano quien estaba ejerciendo su trabajo de cobrar los impuestos para el imperio que gobernaba sobre Israel, cuando oyó el llamado de Jesús. Inmediatamente dejó abandonado todo y se unió a los seguidores del nazareno. El Señor vio algo especial en él de manera que cuando escogió de entre el grupo de sus discípulos a doce de ellos para que fueran sus apóstoles, incluyó al noble ex publicano. Unas cuantas décadas después, el Espíritu Santo inspiró al apóstol la hermosa biografía del Señor que tanto gustamos de leer los que le amamos. Si se estudia detenidamente al apóstol Mateo, uno se da cuenta de que era un hombre sumamente humilde. Los evangelios (y mucho menos el escrito por él), ni Hch. no nos dicen mucho de Mateo ni de su trabajo por el Señor. Pero como decíamos más arriba, su escrito nos muestra que se trata de un siervo de Cristo sumamente talentoso.
Fecha
¿Cuándo fue escrito Mt? Por supuesto no se puede saber con exactitud. Cuando uno se detiene en la profecía de Mt 24 no puede menos que concluir que la destrucción del templo era todavía cosa futura. La destrucción del templo y de Jerusalén aconteció en el año 70. Entonces Mt fue escrito años antes. Qué tantos años antes ya es más difícil de ubicar. Las fechas propuestas desde la antigüedad hasta nuestros días varían tanto que casi no nos sirven de nada. Si nos inclinamos hacia la mayoría de los estudiosos serios, podemos decir que Mateo escribió su evangelio entre los años 55 y 65, aunque hay eruditos que se inclinan por una fecha mucho tan temprana como el año 50. Se ve pues que en cuanto a la fecha de la aparición de Mt nada es conclusivo.
Recipientes originales
Casi es imposible dejar de ver que Mt es un documento escrito para judíos. (1) Las copiosas profecías del A. T. que cita Mateo hablaban del Mesías (once veces escribe al citar el A. T. dice: “para que se cumpliese lo dicho por el profeta…”), (2) la genealogía del Señor que comienza con Abraham, el hombre con quien comienza la raza israelita, (3) las referencias a la ley mosaica, ciertas referencias a las relaciones entre judíos y gentiles, alusiones a costumbres judaicas sin explicarlas, etc. son cosas que muestran que Mateo escribía principalmente para sus compatriotas. Repito: Mateo escribió para los judíos y muy posiblemente para los judíos de Jerusalén. Los judíos fueron los recipientes originales de Mt. Pero es necesario apuntar que aunque Mt como todo el N. T. fue presentado originalmente a ciertos lectores, se escribió para todos los hombres de todas las épocas.
Propósito
Esto es una continuación de lo que acabamos de decir. Es claro que Mateo perseguía el propósito de probar que en Jesús se cumplieron las profecías acerca del Mesías. Por eso cita un gran número de profecías y afirma que se cumplieron en Cristo. Entonces se trata de un documento escrito para convencer a sus compatriotas a que se hagan cristianos. Claro que el mensaje de Mt es para también sus hermanos. Seguramente ellos necesitaban afirmarse en lo que habían aceptado cuando se convirtieron al Señor. Y además, el escrito los capacitaría para comunicar el evangelio de Cristo a otros judíos. Pero también logrará convencer a cualquier persona aunque no sea judía de que Jesús es el Cristo. Recuérdese que al final (28.18-20) nos hace saber que el mensaje de Cristo es para todo el mundo.
Rasgos distintivos
De algunos de ellos apenas hablamos arriba. Pero hay más y muy marcados. Ya dije que aunque los evangelios sinópticos son parecidos, ya vistos con detenimiento son diferentes, a veces muy diferentes. Uno nota que mientras que Mr, por cierto mucho más corto, enfatiza los hechos y los milagros de Cristo, Mt contiene discursos, enseñanzas, conversaciones y muchas parábolas. En efecto esas diferencias han hecho a los estudiosos afirmar que mientras que Mateo escribió para los judíos, Marcos lo hizo para los romanos y Lucas para los griegos. Veamos más de cerca las peculiaridades de Mateo. 1. Es de notarse que Mateo es el evangelista “de la iglesia”. Es el único que usa la palabra (en sus dos alcances: universal, 16.18, local, 18.15-20). Nótese también que en el primer pasaje Mateo dice cosas muy importantes sobre el fundador y el establecimiento futuro de la iglesia de Cristo y en el segundo el Señor da instrucciones relacionadas con los miembros de la iglesia. La orden de predicar y hacer discípulos por medio de bautizar (el bautismo lo pone a uno en la iglesia) durante “todos los días hasta el fin del mundo” por supuesto es para la iglesia de todos los tiempos. 2. Mateo no sigue una línea exactamente cronológica de los hechos y discursos del Señor, sino todo lo pone en secciones, como los milagros de los cc 8 y 9, o las parábolas del c. 13, o las confrontaciones de los cc 21 y 22. Aunque esto parece extraño en realidad es una de las genialidades del gran escritor, haciendo la lectura más fácil. 3. Mt es “el evangelio del Reino”, lo cual significa que su autor enfatiza el aspecto mesiánico de Jesús. Mateo, al igual que sus colegas evangelistas les presenta a sus lectores un rey y un reino muy diferentes al que ellos esperaban. a) 55 veces aparece la expresión reino de los cielos u otras semejantes. b) Es en Mt donde usted encuentra más parábolas “del reino”. c) No sólo parábolas, sino muchas otras declaraciones famosas acerca del reino. Entre ellas: — “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado” — “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…” — “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino…” — “A ti te daré las llaves del reino de los cielos…”. — “...si no os volvéis y os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos”. — “Heredad el reino preparado para vosotros…” — Etc. 4. El maravilloso pasaje de Las Bienaventuranzas es predominantemente mateano. Cierto que Lucas incluyó algo sobre el tema, pero uno que quiere inmergirse en el hermoso e importante tema siempre pensará en los primeros versículos de Mt 5. 5. Lo mismo se puede decir del grandioso Sermón del Monte que comienza con las bienaventuranzas y termina en el capítulo siete con la parábola de los dos edificadores. 6. Mt es el evangelio de las parábolas, aunque por supuesto otras muy importantes están en Lucas, como la más querida de todas, la del Hijo Pródigo (Lc 15). Ya me referí a que la primera parábola de Mt está en el cap 7 (vv 24-27). Si gusta vaya al cap. 13 y comience a adentrarse en el tema de las parábolas con la de El Sembrador. Más adelante encontrará otras de gran importancia como la de Los Dos Deudores (18.23-35) o la de Los Obreros de la Viña (20.1-16) y así otras hasta llegar a la de Las Diez Vírgenes y la de Los Talentos en el cap. 25. 7. En Mt se encuentran algunos de los discursos más aleccionadores de nuestro Maestro. Ya nos referimos al Sermón del Monte (caps 5 al 7). En el 10 encontramos las instrucciones a sus apóstoles recién escogidos a quienes envía a predicar “a las ovejas perdidas de la casa de Israel”, es decir los judíos. En el c. 13 está el discurso sobre el reino, con sus parábolas. Podemos mencionar aquella plática con sus discípulos sobre las relaciones con sus hermanos (c. 18). En el 23 está el asombroso discurso contra los “escribas y fariseos hipócritas” donde el Señor descarga su indignación contra esos falsos religiosos. Pero más nos llena de asombro la profecía del Señor sobre la destrucción del templo y la de Jerusalén del c. 24 al que le sigue la enseñanza importantísima de carácter escatológico que se prolonga hasta el final del c. 25. Con cuánta seriedad hemos de atender esta porción que nos advierte de lo que nos espera en su venida si no somos fieles, obedientes y compasivos. 8. Mateo se goza narrando milagros del Señor. Richard Trench, quien escribió un libro clásico sobre los milagros encuentra en los evangelios 33 milagros de Cristo. Algunos de ellos están registrados en más de un evangelio, a veces en tres y solamente uno , la multiplicación de los panes y peces lo encontramos en los cuatro evangelios. Mateo registra 21 milagros, el primero de ellos en el c. 8. Más arriba decíamos que Marcos es notable porque no registra muchas enseñanzas y discursos del Señor, sino dedica mucho de su espacio a narrar milagros. No obstante Mateo le gana, al menos por uno o dos. Lc, aunque tiene cuatro capítulos menos que Mt, en realidad es un poco más largo en el número de palabras. A Lucas le gusta mucho narrar milagros de Cristo, sobre todo aquellos de sanidades, que apelan a su profesión de médico. Pero aun así no sobrepasa a Mateo, a quien apenas empata. Ya sabemos que Juan de las “muchas señales” que hizo Jesús (Jn 20. 30,31) escoge cuidadosamente siete milagros, todos ellos realmente portentosos, como el de la resurrección de Lázaro que solamente él narra (c. 11). 9. Mt registra varios conflictos del Señor con los religiosos de su tiempo. Por ejemplo el del c. 8, con los escribas cuando sanó al paralítico. El del 15, con los fariseos, siempre antagonistas, como en 16.1-4. En el c. 21 encontramos un serio encuentro con principales sacerdotes y ancianos del pueblo, esto es, con las máximas autoridades religiosas de Israel. Lea en los vv. 23 al 27 cómo los derrotó, aprovechando el momento para tratar de hacerlos reaccionar con dos parábolas. Fue inútil, pues allí determinaron acabar con él. En el c. 22.15-22 está la controversia con los fariseos sobre el tributo a César y la famosa frase del Señor, “Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios” con la que se maravillaron sus propios enemigos (v.22). Enseguida Mateo nos cuenta del encuentro con los saduceos que pensaban tener un irrefutable argumento relacionado con la resurrección de los muertos. El Maestro con la más grande facilidad y citando una escritura los dejó callados (22.23-34). 10. Mateo trata en forma magistral la culminación de la vida de Jesucristo. 1) La pasión del Señor. La narración de las últimas horas del Señor con sus discípulos, (c. 26) cuando instituyó la Mesa del Señor, yendo luego al huerto de Getsemaní para después de orar ser entregado por Judas el traidor, es conmovedora. Le sigue la farsa de juicio y la negación de Pedro. En el 27 está la entrega de Jesús a los romanos y el final de Judas. La narración del encuentro con el cobarde Pilato, la azotaína, el perverso escarnio de los soldados contra el indefenso condenado y la crucifixión de nuestro Señor deben haber sido una de las razones para que los estudiosos de todos los tiempos, incluidos los incrédulos, consideren al evangelio de Mateo una obra maestra literaria. 2) La manera de tratar la resurrección y el triunfo del Salvador es grandiosa. El capítulo 28 es digno de ser leído y releído. Solamente la inspiración pudo lograr que en tan pocas palabras se expresase tanto en cuanto a lo que pasó en aquella mañana, cuando el impresionante ángel remueve la piedra y se sienta sobre ella. Qué manera de explicar la reacción de las mujeres primero al escuchar al ángel y luego al encontrarse con el Salvador. El libro termina magistralmente. Ahora el Cristo resucitado tiene toda la autoridad y con ella envía a sus apóstoles, incluido el autor del libro, en lo que bien ha sido llamado La Gran Comisión. 11. Mt. Es un tesoro de textos predicables que quienes hacemos y exponemos sermones apreciaremos mucho. Están las parábolas, que nos pueden proporcionar una veintena de sermones. Están los milagros que jamás dejan de ser interesantes como textos de sermones. Luego en Mateo se encuentran varias de las declaraciones más llamativas e importantes de la Palabra de Cristo: Simplemente, piense en todo lo que hay en el Sermón del Monte. Allí está La Gran Invitación de 11.28,29. Las declaraciones del Señor del capítulo 15 contra el sectarismo. La pregunta de Jesús, “¿De Dios o de los Hombres?” se presta maravillosamente para uno o más sermones sobre la necesidad de no aceptar ni enseñar ideas humanas. Estos son sólo unos cuantos ejemplos. Hay mucho más cosas predicables a través del libro.
Conclusión.
Mt. es un gran libro. Jamás aburrido, siempre interesante. Aumentador de nuestra fe. Y hasta pienso que no obstante los 28 capítulos de que se compone, algunos de ellos un tanto largos, está tan bien escrito que si uno se empeña podrá llegar sin tanto esfuerzo a dominar su contenido.
Guadalajara, México, agosto 3, 2010
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