Los Hechos y su autor
El documento Hechos de los Apóstoles no fue llamado así por su autor. Ni siquiera es un buen nombre. Los hechos de la mayoría de los apóstoles no están registrados en el libro A lo más podría haber sido llamado Hechos de algunos apóstoles (y en efecto al principio se le conoció como Hechos de apóstoles). Usted lee en él hechos de Pedro, de Pablo, algo de lo que hizo Juan, fiel compañero de Pedro y casi allí hay que parar. Entonces tal vez podría llamarse Hechos de algunos de los apóstoles, debiendo de pensar en los hechos de algunos pocos apóstoles. Ni así estaría bien, porque el libro registra hechos de cristianos que no fueron apóstoles, como Esteban, Felipe, para no mencionar a algunos compañeros de Pablo como Bernabé, Silas, Timoteo, Lucas, Aquila y Priscila.
Lo cierto es que ya desde el segundo siglo comenzó a llamársele Hechos de los Apóstoles a este maravilloso libro. Sería interesante saber por qué el título “pegó”. Yo le hubiera llamado Historia de la iglesia de Cristo en sus primeros treinta años, o, El origen y la expansión de la iglesia de Cristo, o, De Jerusalén a Roma; los primeros 30 años de la iglesia, o... Creo que usted podría llegar a proponer un todavía mejor título. En fin, llamémoslo aquí simplemente Hechos o Los Hechos, que al fin y al cabo ya sabemos de qué estamos hablando.
Hechos es el segundo de dos tratados escritos y enviados a cierto Teófilo, (hermoso nombre: amigo de Dios) que algunos piensan que era no el nombre propio de su dueño, sino una especie de segundo nombre por el cual llegó a ser conocido.
Es muy interesante saber que aunque el documento es anónimo, como su autor a veces se incluye empleando verbos y pronombres en primera persona plural, los estudiosos han llegado a pensar (y no se equivocaron, creo) que debe haber sido el gran amigo de Pablo, Lucas, a quien conocemos al leer las cartas de Pablo, hombre que debería haber sido incluido por nombre si no fuera él quien escribe. Y ya aceptándolo como el autor de Hechos, lo aceptamos también como el autor del hermosísimo documento que lleva su nombre: El evangelio según Lucas.
Lucas era un médico con verdadero talento de escritor, muy dado a investigar a fondo el origen y la veracidad de los hechos incluidos en sus escritos. Los que saben nos dicen que el griego de Lucas y Hechos es magnífico. Entonces estamos ante un gran documento. Y eso que no me estoy refiriendo aquí a que Lucas escribió por inspiración del Espíritu Santo, quien ya sabemos permitió a los escritores inspirados usar su propio estilo y sus propias fuentes de información cuando estas eran correctas.¡Los escritores no eran títeres del Espíritu Santo! Pero impidiendo a la vez que se incluyeran errores humanos de cualquier índole y proporcionándoles los datos exactos necesarios. ¿Necesito añadir aquí que el producto final fue un documento inspirado palabra por palabra por el Espíritu Santo?
Jorge Rodríguez Guerrero
Guadalajara, México, agosto 17, 2011