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SERMONES EN BOSQUEJO
Retrato de un fiel predicador
La
predicación que muchos no quieren
El mayordomo infiel y sagaz
El cristiano que cada uno debiera ser
Las diez vírgenes
Las dos vías de escape
La vida es neblina (sermón de funeral)
Tres ejemplos de humildad
"Si
tu hermano
peca..."
Adornando la doctrina
Cualidades básicas de un buen padre
La clase de madre que toda cristiana
debería desear ser
Por qué
no guardamos
el sábado
¿Qué
pasará en
2005?
Jacobo el hermano del Señor
El hombre no es señor de su camino
Los ciento cuarenta y cuatro mil
El cristiano y la Navidad
El etíope: Los interventores en su
conversión
La
madre ante Salomón
El triste caso del pobre joven rico
Caminó Enoc con Dios
La mujer de Lot
La grandiosidad de la iglesia
El
hombre que vio la gloria de Dios
La doctrina
del pecado original
¿Qué pasaría si nos decidiéramos a imitar a Pablo?
El hombre feliz
Las promesas del Nuevo Pacto
Lo más maravilloso que nos puede
suceder
El sacerdocio del Nuevo Pacto
La perversión del evangelio
Los problemas en la iglesia
Nuestra armadura
El
ruego de Agur
Ayer
pasó algo maravillosamente bueno
Cinco Hombres
La Regla de Oro
El reino de Dios
Ciego por
tres días
Sermón sobre la paz
El uso bíblico del Antiguo Testamento
El ahorcado
La música en la adoración
neotestamentaria
La compasión y el juicio
La tragedia del divorcio
El deslizamiento
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Hay una clase de cristianos que yo admiro mucho. Los
que dedican parte de su tiempo a hacer la obra de Cristo. Los que no se
limitan a esperar el día de la reunión para ir a sentarse a escuchar un
sermón o un estudio. Los que llegan a su casa cansados de su trabajo y
toman su biblia y sus otros libros y se ponen a elaborar un sermón o un
estudio. Los que toman parte activa en la obra de Cristo. En ellos
pienso principalmente al atreverme a publicar aquí algunos de mis
bosquejos.
Sé por experiencia propia que la falta de tiempo y a veces hasta de
herramientas de estudio hace que estos cristianos muchas veces quieran
tener a la mano algún sermón en bosquejo hecho por otro, para cambiarlo
a sus necesidades, posibilidades y hasta a su gusto y estilo. Aquí están
algunos. Tal vez hasta uno que otro predicador pudiera considerar estos
bosquejos buenos cuando menos para pescar alguna idea para hacer su
propio sermón.
También sé que es difícil predicar sermones preparados por otros.
Muchas veces uno no sabe que tenía el hermano en mente cuando hizo este
o aquel apunte. Además, si el sermón es de otro, como que le falta algo
a la hora de estar predicándolo. Por eso, recomiendo mucho que cuando
nos veamos obligados a usar el bosquejo de otro, le hagamos cambios, ya
sea ajustándolo a nuestras circunstancias y estilo, o hasta mejorándolo.
Sería maravilloso que el resultado fuera un sermón distinto, ¡un sermón
nuestro!
Casi cualquier sermón puede ser mejorado. Todo lo que hacen los humanos
es susceptible de perfeccionamiento. Aun nuestros propios sermones
podemos mejorarlos. De manera que los sermones publicados aquí, de vez
en cuando "sufrirán" alguna modificación, aunque sea pequeña, cuando yo
vea en ellos algo que puede mejorar con un cambio, una adición y hasta
con un borronazo.
Para mí será muy satisfactorio si en alguna parte del mundo alguien
usa algún bosquejo mío. Si ese sermón llegara a estimular a algún
inconverso a obedecer o a algún cristiano a hacer cambios, yo no pediría
más. Que la gloria sea toda para nuestro bendito Dios.
Por la verdad,
Jorge Rodríguez Guerrero
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