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ARTÍCULOS
¿Cuál de los dos es mi mamá?
Las nuevas leyes de los Estados Unidos ahora permiten lo que es malamente llamado "matrimonio entre personas del mismo sexo", lo que debe considerarse una gran victoria para los homosexuales y lesbianas. ¿Para qué decir que uno de los propósitos originales del matrimonio es imposible en esas uniones, es decir, la procreación? Claro que la permisividad de las leyes permiten que niños puedan vivir con la pareja de homosexuales. Esos pequeños han de preguntarse por qué a diferencia de sus amiguitos ellos tienen dos papás y ninguna mamá. (o viceversa si les ha tocado ir a dar con una pareja de lesbianas). Pudiera ser que también sus amiguitos les pregunten lo mismo. Algunas de esas parejas encontrarán una solución decidiendo entre sí (tal vez con una moneda lanzada al aire) que uno de los dos será llamado "mamá" por el niño. Ahora la pregunta del pequeño (llamémosle Juanito) será simplemente "¿Por qué mi mamá no se parece a las mamás de mis amiguitos? Se parece a sus papás y al mío también." Si es de esos chiquillos muy listos, Juanito se dará cuenta que su mamá en realidad es un hombre con maneras parecidas a las mamás de sus amiguitos. Pero casi al mismo tiempo notará que no sólo es así con "mamá", sino también con "papá". "Pienso --razonará el chiquitín-- que lo mejor sería llamarles a los dos "mamá". "Vamos haciendo una cosa, Cariño" podría ocurrírsele a mamá. "Para que Juanito no vaya a traumarse, yo seré mamá seis meses y tú lo serás los seis meses que sigan". Pero papá cree que tiene una mejor idea: "Mejor vamos siendo "mamá" los dos seis meses y luego "papá" los dos los seis meses que sigan. Juanito, como todos los niños, a veces no querrá comer y su mamá como todas las mamás le dirá. "Come, Juanito, para que cuando crezcas seas fuertote como tu papá". "Pero es que yo no quiero ser como mi papá". Pobre Juanito. Todos nosotros sabemos cómo es que los niños pueden a veces ser muy crueles, de manera que ya podemos imaginarnos las burlas que Juanito recibirá en el barrio y en la escuela. Esas heridas infantiles le durarán toda la vida. Juanito no come porque no quiere ser como su papá. El quisiera que su papá fuera como los demás papás. El pobre chico no sabe que viviendo día tras día y año tras año bajo la influencia de dos homosexuales es muy probable que llegará el día en que sea como su papá ¡y como su mamá! Pienso que para que no haya niños viviendo las angustias de Juanito, no debería permitirse que las parejas de homosexuales tengan a niños viviendo con ellos. En realidad no debería permitirse el "matrimonio" entre homosexuales. Una cosa así es una burla a la sociedad y sobre todo a Dios. Pero viendo como están las cosas eso sería mucho pedir. Y si uno se atreve a decir que la Palabra de Dios condena claramente la homosexualidad (I Corintios 6.9,10, etc.) será considerado un auténtico retrógrado. En la antigüedad hubo una nación que sí estaba bajo Dios, porque el Pacto de Dios era a la vez la Constitución de esa nación. Esa constitución decía que alguien sorprendido en un acto homosexual debería ser castigado con la muerte (Lev. 20.13). Por supuesto esta es otra nación y ahora Dios no tiene pacto alguno con ninguna nación. Pero es perfectamente claro que Dios mira con aborrecimiento el homosexualismo. Ahora se oye mucho decir que los homosexuales son así, porque así nacieron. La forma en que el Creador mira el homosexualismo, muestra que no es así. Cuando el apóstol Pablo afirma que los que practican la homosexualidad no heredarán el reino de Dios, (1 Co. 6.11) añade: "Y esto erais algunos". El homosexualismo es algo pecaminoso (no una característica de nacimiento) que uno puede dejar de practicar. En efecto, algunos homosexuales corintios la habían dejado cuando vinieron a ser cristianos. El versículo sigue: "Mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios". (Acerca de si los homosexuales pueden abandonar su práctica, recuerdo haber leído en Cristianity Today sobre un grupo de ex homosexuales que se dedica a sacar gente del homosexualismo) Dios aborrece el homosexualismo, pero ama a los homosexuales, como ama a los ladrones y a los borrachos y a los adúlteros. Tanto así que quiere lavarlos, justificarlos y santificarlos. Pero para eso el Señor exige que el ser eso llegue a pertenecer al pasado ("Y esto erais algunos"). Dicho de otra manera, el Señor manda a todo pecador que se arrepienta de sus pecados, incluyendo al homosexual. 11, 7, 03
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